Lo esencial de Alice In Chains
- Formados en Seattle en 1987, fueron una de las cuatro grandes bandas del movimiento grunge junto a Nirvana, Pearl Jam y Soundgarden
- Su sonido es único: riffs de metal oscuro y pesado mezclados con armonías vocales inquietantes entre Jerry Cantrell y Layne Staley
- Dirt (1992) es considerado uno de los mejores álbumes de rock de los 90, una obra devastadora sobre la adicción y el dolor
- El Unplugged de MTV (1996) fue la última gran actuación de Layne Staley antes de su muerte en 2002
- Tras una pausa de casi una década, regresaron en 2006 con William DuVall como nuevo vocalista y publicaron tres álbumes más
- Su influencia abarca desde el metal alternativo hasta el doom metal, y sigue resonando en decenas de bandas contemporáneas
Historia
En 1987, en el corazón de Seattle, el guitarrista Jerry Cantrell y el baterista Sean Kinney empezaron a dar forma a una banda con una visión sonora muy precisa: un rock pesado, oscuro y sin concesiones que no encajaba del todo en ninguna casilla. Reclutaron al bajista Mike Starr y al vocalista Layne Staley —quien venía de una banda llamada Alice N’ Chains— y quedó listo el cuarteto que cambiaría la historia del rock en los años siguientes.
Seattle, 1987–1992
El sonido más oscuro de Seattle
Mientras Nirvana abrazaba el punk y Pearl Jam exploraba el rock de arena, Alice In Chains se inclinaba hacia algo más denso y más amenazante. Su debut Facelift (1990) llegó al mercado un año antes de que el grunge se volviera fenómeno mundial: riffs que pesaban como losas, la voz de Staley capaz de pasar de un susurro perturbador a un grito desgarrador, y un sentido de la melodía oscura que nadie más tenía.
“Man in the Box” —el primer gran hit del álbum— sonó en radios de todo el país y abrió la puerta. Pero fue con el EP acústico Sap (1992) donde la banda reveló otra dimensión: las armonías vocales entre Cantrell y Staley, entrelazadas de una forma casi sobrenatural, podían funcionar igual de bien sin electricidad. Esa capacidad para el contraste —pesado y frágil a la vez— se convertiría en su marca registrada.
1994–2006
El silencio más largo
El EP Jar of Flies (1994) hizo historia al convertirse en el primer EP en debutar directamente en el número uno del Billboard 200 —un récord que nadie había logrado antes. Las canciones acústicas de “Nutshell” y “Down in a Hole” mostraron un lado introspectivo y desnudo que emocionó a millones de fans. El álbum homónimo de 1995 llegó al número uno, pero la banda ya vivía bajo la sombra de la adicción de Staley.
El último concierto de Layne Staley con Alice In Chains fue el 3 de julio de 1996, abriendo para Kiss. Ese mismo año, el Unplugged grabado para MTV en el Brooklyn Academy of Music se convirtió en un documento histórico: Staley, visible pero frágil, entregó una actuación que muchos consideran una de las más poderosas de la historia del formato. La banda entró en un silencio que duraría años.
El 19 de abril de 2002, Layne Staley fue encontrado muerto en su apartamento de Seattle. Tenía 34 años. La causa fue una sobredosis de heroína y cocaína. El rock perdió una de sus voces más singulares e irreemplazables.
En 2005, los tres miembros restantes comenzaron a tocar de nuevo en eventos benéficos. En 2006, se incorporó William DuVall —guitarrista y cantante con quien Jerry Cantrell había trabajado en giras solistas— como nuevo vocalista. No era una sustitución: era una reinvención honesta y valiente.
Sonido y estilo
Alice In Chains construyó un idioma sonoro propio. Aunque la prensa los etiquetó como grunge, Jerry Cantrell siempre se identificó más con el metal: sus riffs beben del Black Sabbath y del doom, pero la escritura de canciones tiene una estructura melódica que los acerca al rock alternativo. La clave está en las voces: las armonías entre Cantrell y Staley —donde la guitarra-voz de Cantrell envuelve la línea principal de Staley creando un efecto casi coral y perturbador— son lo que distingue a esta banda de cualquier otra en la historia del rock.
Alice In Chains no hizo grunge ni metal: hizo algo que no existía antes, y que nadie ha podido imitar del todo desde entonces.
Las letras de Alice In Chains —en su mayoría escritas por Cantrell y Staley— abordan la adicción, la soledad, la guerra y la muerte sin romantizarlos ni evitarlos. Esa honestidad brutal, combinada con una producción densa y poderosa, crea una experiencia que no se parece a nada más en el catálogo del rock de los años 90. Cuando regresaron con William DuVall en 2009, demostraron que el sonido Alice In Chains no dependía únicamente de Staley: era una arquitectura musical colectiva capaz de sobrevivir y evolucionar.
Discografía
| Álbum | Año | Notas |
|---|---|---|
| Facelift | 1990 | Debut. “Man in the Box”. Los presentó al mundo antes del boom grunge. |
| Sap (EP) | 1992 | EP acústico. Reveló las armonías vocales en su forma más pura. |
| Dirt | 1992 | Obra maestra. “Rooster”, “Would?”, “Down in a Hole”. Quíntuple platino. |
| Jar of Flies (EP) | 1994 | Primer EP en debutar en #1 del Billboard 200. “Nutshell”. |
| Alice In Chains | 1995 | Álbum homónimo. Debutó en #1. El último antes de la pausa larga. |
| Unplugged (en vivo) | 1996 | Última gran actuación de Staley. Documento histórico del rock. |
| Black Gives Way to Blue | 2009 | Regreso con DuVall. Homenaje a Staley. Debut en #5 del Billboard 200. |
| The Devil Put Dinosaurs Here | 2013 | Segundo álbum con DuVall. Sonido denso y experimental. |
| Rainier Fog | 2018 | Homenaje a Seattle y a la escena que los vio nacer. |
Legado e influencia
Alice In Chains es, junto a Nirvana, Pearl Jam y Soundgarden, uno de los pilares del movimiento que redefinió el rock en los años 90. Pero a diferencia de sus contemporáneos, su legado tiene una dimensión adicional: demostraron que una banda puede sobrevivir la pérdida de su vocalista fundador, reinventarse con integridad y seguir siendo relevante décadas después.
El Rainier Fog de 2018 —cuyo título es un homenaje al Monte Rainier y a la niebla característica de Seattle— cerró un círculo: la banda que nació en esa ciudad lluviosa en 1987 sigue siendo, casi cuatro décadas después, uno de sus símbolos más reconocibles y más queridos. Su catálogo completo, desde los riffs demoledores de Facelift hasta la sofisticación oscura de sus últimos trabajos, es uno de los más consistentes y más profundos que el rock estadounidense ha producido. Alice In Chains no suenan a una época: suenan a algo atemporal, a esa zona donde el dolor se convierte en arte y el arte se convierte en algo que no puedes dejar de escuchar.
Por dónde empezar a escuchar
- Man in the Box
- Rooster
- Would?
- Nutshell
- Down in a Hole