Lo esencial de Anvil
- Formados en Toronto en 1978 por Steve “Lips” Kudlow y Robb Reiner, dos amigos de la infancia que llevan más de cinco décadas tocando juntos
- Son considerados padres fundadores del speed metal y el thrash: Metallica, Slayer, Megadeth y Anthrax los citan como influencia directa
- Metal on Metal (1982) es su obra cumbre: un disco que llegó años antes de que el thrash tuviera nombre y que cambió el rumbo del heavy metal pesado
- A pesar de su influencia monumental, la fama masiva les esquivó durante décadas —víctimas de la geografía, el mal manejo y el cambio de modas
- El documental Anvil! The Story of Anvil (2008), dirigido por Sacha Gervasi, les devolvió la visibilidad mundial y demostró que nunca dejaron de creer en sí mismos
- Con más de veinte álbumes de estudio, siguen activos y de gira en 2026, encarnando mejor que nadie el lema del metal: nunca rendirse
Historia
Toronto, 1973. Dos adolescentes de quince años —Steve Kudlow y Robb Reiner— se conocen en la escuela y deciden que van a tocar rock duro. No saben todavía cuántos kilómetros de carretera, cuántas salas medio vacías y cuántos contratos rotos tendrán que soportar antes de que el mundo los escuche. Lo que sí saben desde el primer día es que no van a parar. Esa determinación absoluta es la historia de Anvil.
La banda se formó oficialmente en 1978 bajo el nombre Lips —en honor al apodo que todos le ponían a Kudlow por sus exagerados labios— con una alineación que incluía al bajista Ian Dickson y al guitarrista Dave Allison. Tocaban en los bares y garajes de Toronto con una intensidad que pocos podían igualar: más rápido, más pesado, más eléctrico. En 1981 firmaron con el sello canadiense Attic Records, cambiaron el nombre a Anvil y relanzaron su primer álbum, Hard ‘N’ Heavy, como debut oficial de la banda.
Toronto, 1982
El martillo que forjó el thrash
Lo que vino después cambió la historia del metal sin que casi nadie se enterara en su momento. Metal on Metal (1982), producido por Chris Tsangarides, fue un salto cuántico: donde el heavy metal de la época seguía anclado en el groove del rock clásico, Anvil desbordó el acelerador hasta velocidades que nadie había intentado en Norteamérica. El doble bombo de Robb Reiner —una técnica que entonces era extraordinariamente inusual— machacaba a una cadencia feroz mientras Lips construía riffs de guitarra que sonaban como golpes de martillo sobre acero.
Canciones como “666” y “Metal on Metal” eran más rápidas, más violentas y más abrasivas que cualquier cosa que hubiera salido de Detroit o Los Ángeles. El underground metálico de Japón y Europa las recibió como una revelación. Los fans más jóvenes que las escucharon en casetes de quinta generación tenían apellidos como Hetfield, Mustaine, Hanneman y Lombardo.
Ese mismo año, Anvil compartió escenario con Iron Maiden y Motörhead, y tocó en festivales clave de Japón e Inglaterra. Estaban exactamente donde debían estar. El problema era que el negocio de la música tenía otros planes.
1983–2008
Décadas en el desierto
Forged in Fire (1983), también producido por Tsangarides, profundizó aún más en el sonido proto-thrash con “Winged Assassins” y una producción que sonaba a velocidad terminal. Todo indicaba que el siguiente paso sería el estrellato. En cambio, lo que llegó fue el primero de muchos tropiezos del destino.
Mientras el thrash explotaba en la segunda mitad de los 80 —con Metallica llenando estadios y Slayer convirtiéndose en fenómeno mundial— Anvil quedó atrapado en una espiral de malos manejos, cambios de disquera y decisiones artísticas que los alejaron del mainstream sin llevarlos del todo al underground. Strength of Steel (1987), su álbum en Metal Blade Records, llegó demasiado tarde para capitalizar la ola que ellos mismos habían iniciado. Colarse en el Billboard 200 en el puesto 191 fue más una crueldad que un consuelo.
Los 90 y los 2000 fueron años duros: discos autopublicados, giras en vanes desvencijados por Europa del Este, salas con veinte personas. Lips y Reiner siguieron tocando. No había plan B. En 2007, This Is Thirteen —grabado con el productor Bob Marlette— demostró que su capacidad compositiva seguía intacta. Pero nadie prestaba atención. Todavía.
Sonido y estilo
El sonido de Anvil es tan reconocible como brutal. Lips construye riffs de guitarra con una economía de medios casi spartana: notas pesadas, palm muting agresivo y una velocidad de picking que en 1982 era directamente alienígena. Su técnica más legendaria —tocar la guitarra con un vibrador sexual sobre las cuerdas durante “Mothra”— no era un truco de circo: era una investigación genuina sobre el timbre y la textura, años antes de que nadie hablara de técnicas extendidas en el metal.
Pero la columna vertebral del sonido es Robb Reiner. Su doble bombo en los primeros álbumes estableció un estándar que los bateristas de thrash de la siguiente generación tomaron como punto de partida. No es hipérbole decir que sin la batería de Metal on Metal, la historia de Lars Ulrich hubiera sido diferente. Reiner tiene una solidez rítmica que permite a Lips lanzarse hacia los extremos del tempo sabiendo que el suelo siempre está ahí.
Anvil sonaba como si alguien hubiera tomado el heavy metal clásico y lo hubiera pasado por un acelerador de partículas: la misma estructura, el doble de velocidad, el triple de intensidad.
Discografía
| Álbum | Año | Notas |
|---|---|---|
| Hard ‘N’ Heavy | 1981 | Debut oficial. Reeditado desde el álbum independiente de 1981. |
| Metal on Metal | 1982 | Su obra cumbre. Piedra angular del proto-thrash. “666”, “Mothra”. |
| Forged in Fire | 1983 | “Winged Assassins”. Producido por Chris Tsangarides. |
| Backwaxed | 1985 | Compilación de rarezas y lados B. |
| Strength of Steel | 1987 | Metal Blade Records. El más comercial de su discografía clásica. |
| Pound for Pound | 1988 | Continuación directa de Strength of Steel. |
| Worth the Weight | 1992 | Vuelta a los sonidos más pesados. |
| Plugged in Permanent | 1996 | Producción más moderna, sin perder el núcleo de la banda. |
| Absolutely No Alternative | 1997 | Heavy metal de los 90 con actitud. |
| Speed of Sound | 1999 | Uno de sus mejores trabajos de la era independiente. |
| Plenty of Power | 2001 | Energía sin concesiones. |
| Still Going Strong | 2002 | Título que resume perfectamente la filosofía de la banda. |
| Back to Basics | 2004 | Regreso a los fundamentos del sonido original. |
| This Is Thirteen | 2007 | Autopublicado. Precede al documental que cambiaría su vida. |
| Juggernaut of Justice | 2011 | Post-documental. Nueva energía y distribución internacional. |
| Hope in Hell | 2013 | Producido por Bob Marlette. Uno de los favoritos de la era reciente. |
| Anvil Is Anvil | 2016 | Declaración de identidad. |
| Pounding the Pavement | 2018 | Homenaje a décadas de gira incesante. |
| Legal at Last | 2020 | Producción moderna, clásico ADN Anvil. |
| Impact Is Imminent | 2022 | Vigesimosegundo álbum de estudio. |
| One and Only | 2024 | Vigésimo álbum. Siguen en la carretera y en el estudio. |
Legado e influencia
La historia de Anvil tiene dos capítulos y entre ambos hay un documental que lo cambió todo. Anvil! The Story of Anvil (2008), dirigido por Sacha Gervasi —un inglés que en 1982 había sido roadie de la banda siendo adolescente— se estrenó en el Festival de Sundance y se convirtió en fenómeno crítico inmediato. Rolling Stone lo llamó “el documental de rock más elogiado del año”. El filme no solo rescató a Anvil del olvido: recontextualizó su historia como una de las más extraordinarias del rock, una historia de perseverancia que hacía palidecer a las narrativas de éxito convencionales.
Lo que hace la historia de Anvil tan poderosa no es solo la injusticia del olvido, sino la respuesta a ese olvido. Lips y Reiner nunca abandonaron. Siguieron grabando, siguieron girando, siguieron creyendo cuando nadie apostaba por ellos. Esa terquedad casi irracional —ese negarse absolutamente a rendirse— es al mismo tiempo lo que los hace humanos y lo que los convierte en una leyenda.
Hoy, con más de veinte álbumes de estudio y casi cincuenta años sobre los escenarios, Anvil sigue activo. Su influencia en el metal de los 80 está documentada y reconocida. Y su historia —la de dos amigos que decidieron tocar juntos cuando tenían quince años y nunca se separaron— es posiblemente el relato de lealtad más largo y sostenido en la historia del rock pesado. El yunque sigue ardiendo.
Por dónde empezar a escuchar
- Metal on Metal
- 666
- Winged Assassins
- Mothra
- thumb hang