Lo esencial de Between the Buried and Me
- Formados en Raleigh, Carolina del Norte en 2000, son la banda más ambiciosa e influyente del progressive metalcore de los últimos veinticinco años
- Su nombre proviene de una sección de la letra del tema “Ghost Train” de Counting Crows, un guiño inesperado que habla de su apertura musical sin fronteras
- Alaska (2005) y Colors (2007) los establecieron como visionarios del metal progresivo, combinando death metal brutal con jazz, psicodelia y rock progresivo
- Colors (2007) es ampliamente considerado uno de los álbumes más importantes del metal del siglo XXI: una obra conceptual de 74 minutos que funciona como una sola composición ininterrumpida
- La saga The Parallax (2011–2012) demostró su capacidad para construir narrativas de ciencia ficción con la densidad estructural de la música clásica
- Siguen activos y en gira en 2026, ahora como cuarteto tras la salida del guitarrista Dustie Waring en 2024
Historia
Todo comenzó en Raleigh, Carolina del Norte, en el año 2000, cuando las cenizas de dos bandas locales de metalcore —From Here On y Prayer for Cleansing— dieron lugar a algo radicalmente diferente. Tommy Giles Rogers Jr. y Paul Waggoner traían consigo la energía agresiva del metalcore, pero desde el primer momento quedó claro que ninguno de los dos quería detenerse ahí. La banda que formarían junto a un puñado de músicos locales tenía una curiosidad compulsiva por el jazz, la música clásica, el rock progresivo y el noise: todo cabía, todo se mezclaba, todo podía colisionar.
Raleigh, 2000–2007
Del metalcore al progresivo sin pedir permiso
Su debut homónimo llegó en 2002 a través de Lifeforce Records, y aunque no fue un éxito inmediato, atrajo la atención de Victory Records, que lo reeditó en 2004. Fue The Silent Circus (2003) el que empezó a mostrar de qué eran capaces: canciones más largas, cambios de ritmo más abruptos, una ambición que iba más allá de lo que cualquier banda de metalcore contemplaba en ese momento.
Con Alaska (2005), Between the Buried and Me encontraron su primer punto de equilibrio entre la brutalidad y la sofisticación. El álbum integraba seamlessly el death metal, el jazz y el rock progresivo dentro de una misma canción, a veces dentro de un mismo minuto. “Selkies: The Endless Obsession” —con su introducción de guitarra acústica limpia que desemboca en una avalancha de distorsión— se convirtió en una de las piezas más citadas de su carrera temprana. Pero lo mejor estaba por llegar.
2010–2021
La saga Parallax y la madurez conceptual
Después del impacto de Colors, la banda entró en una fase de exploración conceptual que culminó en uno de los proyectos más ambiciosos del metal moderno: la saga The Parallax. Primero llegó el EP The Parallax: Hypersleep Dialogues en 2011, que servía de prólogo narrativo, y luego el álbum completo The Parallax II: Future Sequence en octubre de 2012. Esta segunda entrega era, en esencia, una sola obra musical de 73 minutos: una historia de ciencia ficción que seguía a dos personajes a través de dimensiones paralelas, con una estructura compositiva que adhería a principios de la música clásica formal. La crítica especializada la recibió como uno de los discos más completos de su carrera.
Coma Ecliptic (2015) y Automata I y II (2018) siguieron expandiendo su paleta sonora, incorporando más teclados y sintetizadores, y dando a Tommy Rogers mayor protagonismo como vocalista melódico. Colors II (2021), una respuesta directa a su obra más icónica, cerró un ciclo de manera audaz, demostrando que la banda podía retomar un lenguaje anterior y llevarlo a territorio nuevo sin caer en la nostalgia fácil.
Sonido y estilo
Between the Buried and Me no hacen metalcore progresivo. Hacen música que incluye metalcore progresivo como uno más de sus ingredientes, junto al death metal técnico, el jazz de fusión, el rock sinfónico, el bluegrass, la psicodelia, el ambient y cualquier otra cosa que encuentren útil para decir lo que quieren decir. La banda jamás ha sentido la necesidad de escoger entre brutalidad y complejidad: para ellos, ambas son la misma cosa.
Between the Buried and Me demostraron que el metal extremo podía ser tan estructuralmente complejo como una sinfonía y tan visceral como una avalancha.
El motor sonoro de la banda descansa en el trabajo de guitarra de Paul Waggoner, cuyo estilo transita sin esfuerzo aparente del riff más demoledor al solo más lírico, pasando por texturas de jazz y arreglos casi de cámara. Dan Briggs en el bajo —con su dominio de los teclados como segunda voz armónica— añade una dimensión que pocas bandas de metal consiguen. Blake Richardson en la batería es el árbitro de todas las tormentas: capaz de ejecutar patrones de jazz en un compás y explotar en blast beats en el siguiente. Y sobre todo ello, Tommy Rogers construye su voz como un instrumento que puede ser alarido desesperado o melodía limpia según lo que la música pida, sin que ninguno de esos registros suene fuera de lugar.
Discografía
| Álbum | Año | Notas |
|---|---|---|
| Between the Buried and Me | 2002 | Debut. Metalcore agresivo con primeras señales de ambición progresiva. |
| The Silent Circus | 2003 | Transición hacia estructuras más complejas y canciones más largas. |
| Alaska | 2005 | Primer gran hito. “Selkies: The Endless Obsession”. Fusión de géneros extrema. |
| Colors | 2007 | Obra maestra definitiva. 74 min como una sola composición. “White Walls”, “Ants of the Sky”. |
| The Great Misdirect | 2009 | Más accesible y melódico. Producción expansiva. |
| The Parallax: Hypersleep Dialogues (EP) | 2011 | Prólogo narrativo de la saga Parallax. Ciencia ficción conceptual. |
| The Parallax II: Future Sequence | 2012 | Obra cumbre del metal conceptual moderno. 73 min como una sola pieza. |
| Coma Ecliptic | 2015 | Mayor protagonismo de los teclados. Rock progresivo y metal en equilibrio. |
| Automata I | 2018 | Primera parte de un díptico conceptual. Más electrónico y experimental. |
| Automata II | 2018 | Conclusión del díptico. Publicados el mismo año con pocos meses de diferencia. |
| Colors II | 2021 | Respuesta directa a su obra icónica. Más oscuro y reflexivo. |
| The Blue Nowhere | 2025 | Primer álbum como cuarteto tras la salida de Dustie Waring. InsideOut Music. |
Legado e influencia
En veinticinco años de carrera, Between the Buried and Me han hecho algo que se antoja imposible: ser simultáneamente una banda de culto y una referencia de primer orden para decenas de grupos que vinieron después. Su influencia se extiende desde el progressive metalcore más técnico —Animals as Leaders, Periphery, Haken— hasta bandas que ni siquiera se consideran metal pero que tomaron de ellos el permiso para no respetar ningún límite de género.
Su impacto en México y América Latina es profundo y sostenido. Colors circuló durante años como un objeto de culto en la escena del metal progresivo latinoamericano: ese disco al que se regresa constantemente para entender qué puede hacer el metal cuando no tiene miedo de sí mismo. La banda ha visitado la región en múltiples ocasiones, siempre ante audiencias que conocen cada transición, cada cambio de tiempo, cada viraje de género como si fuera una conversación familiar.
Hoy, como cuarteto reforzado por la versatilidad técnica de Paul Waggoner asumiendo toda la carga de la guitarra, Between the Buried and Me siguen en gira y siguen grabando. The Blue Nowhere (2025), su undécimo álbum de estudio, publicado en InsideOut Music, confirma que la banda no tiene ningún interés en repetirse ni en complacer expectativas ajenas. Veinticinco años después de aquella primera formación en Raleigh, la única frontera que no cruzan es la de la mediocridad.
Por dónde empezar a escuchar
- White Walls
- Selkies: The Endless Obsession
- Ants of the Sky