Lo esencial de Boston Manor
- Formados en Blackpool, Lancashire, en marzo de 2013: Henry Cox, Mike Cunniff, Ash Wilson, Dan Cunniff y Jordan Pugh; la alineación no ha cambiado desde entonces
- Empezaron en el pop-punk más directo y fueron evolucionando con cada disco hacia un post-hardcore oscuro con influencias del grunge de los 90 y el art rock
- Be Nothing. (2016) los puso en el mapa internacional; Welcome to the Neighbourhood (2018) fue la ruptura definitiva de moldes
- Datura (2022) y Sundiver (2024) forman un ambicioso díptico conceptual noche/madrugada, su obra más compleja hasta la fecha
- Salieron de Blackpool —una ciudad con casi ninguna escena musical cuando empezaron— comprando una furgoneta y tocando en sótanos, clubes punk y fiestas DIY por todo el Reino Unido
- Firmaron con Pure Noise Records en 2015 y luego con SharpTone Records para sus lanzamientos más recientes
Historia
Blackpool, en la costa noroeste de Inglaterra, es famosa por sus luces de feria, su paseo marítimo y sus hoteles de segunda. No es el tipo de ciudad que uno asocia con un movimiento musical vibrante. Cuando Boston Manor se formó en marzo de 2013, la escena local era prácticamente inexistente: no había locales, no había circuito, no había infraestructura. Henry Cox, reclutado por Mike Cunniff para completar la formación junto a su hermano Dan en el bajo, Ash Wilson en la segunda guitarra y Jordan Pugh en la batería, lo describe sin adornos: “No había ningún tipo de escena en Blackpool. Teníamos que coger una furgoneta y tocar fuera de aquí; era la única manera de dar a conocer nuestra música.”
Blackpool, 2013–2016
Una furgoneta y ningún plan B
La respuesta de Boston Manor al vacío fue comprarse una furgoneta de segunda mano y convertirse en una máquina de gira constante. Squat parties, sótanos, clubs punk, cualquier sala con cuatro paredes y un techo fue su escuela. En 2013 publicaron su primer EP, Here/Now, de forma independiente a través de Bandcamp; en 2014, Driftwood salió con Failure By Design Records. Eran discos que reflejaban a cinco jóvenes curtidos en el pop-punk de la escena americana, pero con una urgencia y una honestidad que empezaban a distinguirlos.
El gran salto llegó en 2015, cuando firmaron con Pure Noise Records —la discográfica californiana responsable de nombres como Real Friends o Neck Deep— y publicaron el EP Saudade. Con esa plataforma, el año siguiente presentaron su debut en larga duración: Be Nothing. (2016). El disco llegó con la producción de Sam Petts-Davies y una intensidad que lo separaba del pop-punk más festivo: “Laika” —la canción que oficialmente los puso en el mapa— combinaba una dinámica quiet-loud de manual con una letra sobre la soledad y la pérdida que resonó con una audiencia hambrienta de emoción real.
2018–2024
Del barrio al díptico conceptual
GLUE (2020) fue otra vuelta de tuerca. Si Welcome to the Neighbourhood había apuntado hacia afuera —hacia la ciudad, hacia la sociedad—, GLUE lo hizo en todas las direcciones a la vez: Brexit, masculinidad tóxica, salud mental, la vacuidad de la cultura viral, la brecha generacional. Henry Cox se ponía en el punto de mira tanto como a cualquier otra diana. Las reseñas lo describieron como “una reflexión poderosamente crítica del mundo moderno”, y la etiqueta era justa.
Pero la cumbre artística de Boston Manor llegó en forma de díptico: Datura (2022) y Sundiver (2024). Los dos álbumes fueron concebidos como las dos mitades de una misma noche —la primera oscura, espiralada, como Blackpool en invierno con los comercios cerrados; la segunda, la madrugada que anuncia el amanecer, una exploración del renacimiento y las segundas oportunidades—. Datura cerraba con “Inertia” y el sonido del canto de los pájaros; Sundiver abría con “Datura (Dawn)” y los mismos pájaros al amanecer, preguntando: “¿Podrías abrir esa ventana y dejar entrar el mundo nuevo?”. El conjunto forma una hora de narrativa que sus propios seguidores reconocen como su obra más ambiciosa. Las influencias citadas para Sundiver incluyen a los Deftones, Portishead, Garbage y The Cardigans: un canon que habla de una banda que ya no siente la necesidad de defender sus credenciales punk para seguir teniendo algo que decir.
Sonido y estilo
El sonido de Boston Manor es fundamentalmente el sonido de una banda que no se conforma con quedarse donde está. En sus inicios era reconociblemente pop-punk: guitarras brillantes, estribillos expansivos, dinámicas que debían algo a los New Found Glory o los Story So Far. Pero a partir de Welcome to the Neighbourhood el mapa se complejizó de forma sostenida. Las guitarras ganaron masa y oscuridad. La producción empezó a incorporar electrónica y texturas ambientales. Los temas dejaron de ser sobre chicas y veranos para convertirse en radiografías de una sociedad que funciona —o que deja de funcionar— bajo presiones que cualquiera reconoce.
Boston Manor demostró que una banda puede nacer del pop-punk y terminar haciendo un rock que cita a los Deftones y a Portishead sin que eso suene a traición ni a impostura.
La voz de Henry Cox es el hilo conductor de toda esta evolución: capaz de moverse entre la urgencia melódica del pop-punk y la intensidad susurrada que exige un disco como Datura, tiene la cualidad de hacer que las letras —que tratan de cosas difíciles sin anestesia— suenen inevitables. Los riffs de Mike Cunniff y Ash Wilson funcionan como un motor de doble pistón: uno lleva la estructura, el otro añade texturas y matices. Y debajo, el bajo de Dan Cunniff y la batería de Jordan Pugh construyen una base que en los discos más recientes se acerca tanto al rock de arena como al post-hardcore.
El legado sonoro de los 90 es audible pero nunca pastiche: Glassjaw, los Deftones, Portishead, Garbage, incluso The Cardigans aparecen como influencias citadas por la propia banda para sus últimas entregas. La referencia al Blackpool del invierno —con sus calles vacías y sus neones apagados fuera de temporada— también es una influencia real, no una pose geográfica. En ese paisaje costero y un poco olvidado nació una banda que aprendió a convertir la falta de recursos y de escena local en una forma de autonomía.
Discografía
| Álbum | Año | Notas |
|---|---|---|
| Here/Now (EP) | 2013 | Debut independiente, publicado en Bandcamp. |
| Driftwood (EP) | 2014 | Primer lanzamiento con Failure By Design Records. |
| Saudade (EP) | 2015 | Primer release con Pure Noise Records. |
| Be Nothing. | 2016 | Debut en larga duración. “Laika” los puso en el mapa. |
| Desperate Times Desperate Pleasures (EP) | 2021 | Puente entre GLUE y la era del díptico. |
| Welcome to the Neighbourhood | 2018 | Giro oscuro y post-hardcore. Influencias del grunge y los Deftones. |
| GLUE | 2020 | Crítica social: Brexit, masculinidad tóxica, salud mental, cultura viral. |
| Datura | 2022 | Primera mitad del díptico conceptual. La noche que espirala. SharpTone Records. |
| Sundiver | 2024 | Segunda mitad del díptico. El amanecer, el renacimiento. Su disco más ambicioso. |
Legado e influencia
Boston Manor ocupa un lugar singular en el panorama del rock británico de los 2010 y 2020. No son la banda más famosa que haya salido de la escena del pop-punk del Reino Unido, pero pocos artistas del género han ejecutado una evolución tan coherente y tan sostenida sin perder a su público original en el proceso. Empezaron siendo una banda para salas pequeñas que tocaba para adolescentes en Blackpool y terminaron firmando con SharpTone Records para publicar un díptico conceptual que los críticos comparan con el trabajo de los Deftones o de Portishead.
Su influencia en la escena del rock alternativo británico es la de una banda que demostró que el pop-punk podía ser un punto de partida, no un destino final. Que las guitarras sobreaccionadas y los estribillos pegadizos no están reñidos con la ambición narrativa, la crítica social o la experimentación sonora. Que es posible crecer como artista sin renunciar a la urgencia emocional que hizo que los fans se engancharan en primer lugar.
En 2025 publicaron el sencillo “Sliding Doors” y siguen activos y en gira. El díptico Datura / Sundiver todavía está muy fresco como para hablar de legado definitivo, pero la trayectoria de Boston Manor apunta hacia una cosa muy concreta: una banda que siempre tiene algo más que decir, y que siempre encontrará la manera de decirlo de forma que ninguna otra puede imitar.
Por dónde empezar a escuchar
- Laika
- Halo
- Liquid
- If I Can't Have It No One Can