Lo esencial de Gojira
- Formados en 1996 en Ondres, en los bosques de Landas (Francia), por los hermanos Joe y Mario Duplantier junto a Christian Andreu; originalmente se llamaban Godzilla, nombre que cambiaron a Gojira en 2001
- From Mars to Sirius (2005) los catapultó a la escena internacional: un álbum concepto sobre el fin del planeta Tierra que es considerado uno de los discos de metal más importantes del siglo XXI
- Su sonido es único: death metal técnico con grooves hipnóticos, riffs que pesan como placas tectónicas y la batería virtuosa de Mario Duplantier, votado Mejor Baterista en los Loudwire Music Awards 2017
- Sus letras giran en torno al medioambiente, la espiritualidad y la condición humana; Joe Duplantier lleva décadas convirtiendo el metal extremo en activismo sonoro
- El 26 de julio de 2024 se convirtieron en la primera banda de metal heavy en actuar en una ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos, con su épica “Mea Culpa (Ah! Ça Ira!)” en el Conciergerie de París
- Ganaron el Grammy a la Mejor Interpretación de Metal en 2025 por esa actuación olímpica, su primer Grammy tras cuatro nominaciones en tres ocasiones distintas
Historia
Todo comenzó en un garaje en Ondres, un pueblo enclavado entre la selva de Landas y el Atlántico, en el suroeste de Francia. En 1996, dos hermanos con una obsesión compartida por el metal más pesado tomaron una decisión que cambiaría su vida y la escena metal europea: Joe Duplantier (19 años), con la voz y la guitarra, y Mario Duplantier (14 años), detrás de la batería, formaron la banda con el guitarrista Christian Andreu, de orientación similar y fan declarado de Metallica. Los tres arrancaron bajo el nombre Godzilla, un homenaje al monstruo japonés que encarnaba perfecto el peso y la devastación que buscaban en su música.
Landas, Francia, 1996–2005
Desde el bosque hasta el mundo
En 1997 construyeron su propio estudio y sala de ensayos, el legendario Le Studio de Milans, en pleno corazón del bosque de Landas. Esa decisión de controlar su propio sonido desde el principio marcó toda su trayectoria: Gojira nunca dependió de los caprichos de un productor externo. En 1998 el bajista fundador Alexandre Cornillon fue reemplazado por Jean-Michel Labadie, cerrando así la formación clásica que permanece intacta hasta hoy.
En 2001 cambiaron el nombre a Gojira —transliteración en rōmaji del nombre japonés original del monstruo— para evitar conflictos legales y, de paso, reivindicar la referencia nipona en toda su dimensión cultural. Ese mismo año publicaron su debut Terra Incognita, grabado en su propio estudio. Dos años después llegó The Link (2003), un disco que amplió su paleta con riffs más cadenciosos y una percusión tribal que profundizaba en la conexión entre el hombre y la naturaleza. Ambos discos construyeron una reputación sólida en la escena underground europea, pero lo que vino en 2005 fue otra cosa.
2008–2024
El ascenso imparable y los Juegos Olímpicos
The Way of All Flesh (2008) marcó su salto definitivo al mercado global: fue el primero de sus álbumes en entrar al Billboard 200 de Estados Unidos, debutando en el número 138. La banda pasó los años siguientes en giras constantes, consolidando una base de fans fervorosa en Europa, Norteamérica y América Latina. L’Enfant Sauvage (2012), su debut en Roadrunner Records, demostró que podían sonar igual de brutales con el respaldo de una major; el disco rozó el Top 100 en varios países europeos.
Magma (2016) fue su disco más personal y devastador: compuesto tras la muerte de la madre de los hermanos Duplantier, explora el duelo con una economía de medios que sorprendió a quienes esperaban otra catarata de complejidad técnica. La austeridad resultó más poderosa que cualquier exhibición virtuosa anterior. “Stranded” y “Silvera” acumularon decenas de millones de reproducciones en plataformas y llevaron a la banda a sus primeras nominaciones al Grammy en 2017. Fortitude (2021) profundizó en el activismo ambiental y fue el álbum más vendido en Estados Unidos en su semana de lanzamiento. El 26 de julio de 2024, en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de París, Gojira actuó desde el histórico Conciergerie a orillas del Sena, interpretando “Mea Culpa (Ah! Ça Ira!)” junto a la mezzosoprano Marina Viotti. Fue la primera vez en la historia que una banda de metal actuaba en una ceremonia olímpica. En febrero de 2025, ganaron el Grammy a la Mejor Interpretación de Metal por esa actuación.
Sonido y estilo
El sonido de Gojira es difícil de clasificar y eso es, precisamente, su mayor virtud. Parten de la brutalidad del death metal —tempo devastador, riffs de afinación grave, voz gutural— pero lo atraviesan con la precisión arquitectónica del metal progresivo, la hipnosis repetitiva del groove metal y una sensibilidad casi meditativa que sus propios miembros relacionan con la filosofía zen y las tradiciones espirituales orientales.
Gojira no hace metal para destruir; hace metal para recordarte que el planeta está vivo, que respira, que sangra —y que todavía se puede salvar.
El pilar técnico de la banda es Mario Duplantier, cuya batería combina velocidad extrema con variaciones rítmicas de una sofisticación inusual en el metal extremo: polirritmos, cambios de compás abruptos, grooves sincopados que conviven con blastbeats demoledores. Joe Duplantier es simultáneamente el cerebro melódico y el visionario lírico: sus riffs tienen una cualidad hipnótica que hace que incluso las partes más lentas de las canciones de Gojira resulten aplastantes. Christian Andreu aporta la capa de textura lead que eleva la composición por encima del metal puramente agresivo. Y las letras —escritas casi siempre en inglés— son manifiestos apasionados sobre la destrucción del medioambiente, la desconexión espiritual del ser humano moderno y la urgencia de un cambio radical en la relación entre la humanidad y el planeta. En Gojira, la política medioambiental no es una etiqueta de marketing; es el núcleo de cada disco, cada riff y cada entrevista.
Discografía
| Álbum | Año | Notas |
|---|---|---|
| Terra Incognita | 2001 | Debut. Autoproducido en Le Studio de Milans. Sienta las bases del sonido Gojira. |
| The Link | 2003 | Mayor profundidad en riffs tribales y espiritualidad. “Remembrance” e “Indians”. |
| From Mars to Sirius | 2005 | Obra maestra. Álbum concepto sobre el fin del planeta. “Flying Whales”. Autoeditado. |
| The Way of All Flesh | 2008 | Primera entrada al Billboard 200 (EE. UU.). “The Heaviest Matter of the Universe”. |
| L’Enfant Sauvage | 2012 | Debut en Roadrunner Records. Top 100 europeo. Madurez y ferocidad en equilibrio. |
| Magma | 2016 | Disco de duelo, el más íntimo. “Stranded”, “Silvera”. Primera nominación al Grammy. |
| Fortitude | 2021 | El más vendido en EE. UU. en su semana de lanzamiento. Activismo ambiental explícito. “Amazonia”. |
Legado e influencia
Gojira es, sin discusión, la banda de metal más influyente que ha dado Francia. En casi tres décadas de carrera han logrado algo que muy pocos grupos de metal extremo consiguen: crecer hasta los estadios más grandes del mundo sin suavizar un solo acorde ni traicionar su visión original. El camino desde un garaje en Ondres hasta la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos es uno de los arcos narrativos más extraordinarios de la historia del metal moderno.
Su influencia se extiende por todo el espectro del metal pesado del siglo XXI. Bandas como Mastodon, Meshuggah y Neurosis compartían sellos y audiencias con Gojira en los años cero, pero la generación más joven —Orbit Culture, Fit for an Autopsy, Jinjer— los cita directamente como referencia fundacional. Mario Duplantier es considerado por la crítica especializada uno de los mejores bateristas de metal de su generación. Y Joe Duplantier ha logrado la rara combinación de ser un productor de sonido de primera línea y el frontman de una de las bandas más intensas del planeta.
En América Latina, y en México en particular, Gojira tiene un seguimiento fervoroso entre los aficionados al metal progresivo y al death metal técnico. Su capacidad para hacer música extrema con un mensaje que trasciende la pura agresión —hablar del futuro del planeta con la misma urgencia con que otros hablan de las guerras o el desamor— les ha ganado el respeto de públicos que normalmente no cruzan hacia el metal extremo. Tres décadas después de su primer ensayo en el bosque de Landas, el monstruo sigue rugiendo. Y el mundo, finalmente, lo escucha.
Por dónde empezar a escuchar
- Flying Whales
- The Heaviest Matter of the Universe
- Stranded
- Silvera
- Mea Culpa (Ah! Ça Ira!)