Lo esencial de Harakiri For The Sky
- Dúo austriaco formado en 2011 entre Salzburgo y Viena, integrado por el multi-instrumentista M.S. (Matthias Sollak) y el vocalista J.J. (V. Wahntraum)
- Su propuesta funde la brutalidad del black metal con la emotividad del post-rock y texturas melancólicas que los separan de casi cualquier otro nombre del género
- Aokigahara (2014) y III: Trauma (2016) los colocaron en el mapa como uno de los dúos más relevantes del post-black metal internacional
- Sus letras son su sello más personal: confesionales, existencialmente crudas, construidas alrededor de la pérdida, la depresión y la resistencia frente al colapso
- La versión de “Song To Say Goodbye” (Placebo) en Mære (2021) se convirtió en una de sus canciones más escuchadas, un puente entre el metal extremo y un público más amplio
- Scorched Earth (2025) confirma su vigencia más de una década después de su fundación, con invitados de la talla de Serena Cherry (Svalbard) y Tim Yatras (Austere)
Historia
En diciembre de 2011, el multi-instrumentista Matthias Sollak —conocido en el mundo del metal austriaco por su paso por la banda de black metal Bifröst— grabó una serie de canciones en las que quería explorar algo que pocas bandas habían conseguido: un black metal que fuera al mismo tiempo áspero y melódico, feroz y emotivo. La respuesta al vacío que sentía en el género no llegó de afuera, sino del amigo al que llamó para que pusiera letras sobre las canciones: J.J., el vocalista que se convertiría en su voz, su complemento y el coautor de uno de los proyectos más personales del metal europeo contemporáneo. Así nació Harakiri For The Sky, en la intersección entre Salzburgo y Viena, con la convicción de que el metal extremo podía ser también un acto de honestidad emocional radical.
Austria, 2011–2016
El nacimiento de un dúo incómodo y necesario
En la primavera de 2012, Sollak y J.J. entraron al estudio para grabar su álbum debut homónimo, publicado en octubre de ese año a través del sello alemán Art of Propaganda (AOP Records). El disco estableció las coordenadas del proyecto: pistas largas que combinaban ráfagas de black metal con pasajes post-rock de respiración lenta, letras que no esquivaban el dolor y una producción que priorizaba la atmósfera sobre la perfección técnica. No fue un debut explosivo en términos comerciales, pero sí una declaración de principios que atrajo la atención de los oyentes más atentos del género.
Aokigahara (2014) —named after the bosque japonés conocido como el “bosque de los suicidios”, al pie del Monte Fuji— fue el disco que los colocó en el mapa internacional. La propuesta sonaba más definida, más ambiciosa: texturas atmosféricas más trabajadas, riffs que construían y destruían con igual convicción, y letras que exploraban la oscuridad sin romantizarla. Las publicaciones especializadas en metal extremo empezaron a prestarles atención. El nombre Harakiri For The Sky comenzó a circular en conversaciones sobre el futuro del black metal.
2018–2025
Madurez, reconocimiento y la voz de una generación
Arson (2018) expandió aún más el lenguaje del dúo. “Fire, Walk With Me” —la canción que abre el disco, con su referencia directa a Twin Peaks— se convirtió en una de las piezas más emblemáticas de su catálogo: siete minutos de post-black metal que escala desde el susurro hasta el estallido con una lógica emocional impecable. “Heroin Waltz” y “Stillborn” confirmaron que Sollak y J.J. habían encontrado una fórmula propia, inconfundible.
Mære (2021) fue quizás su disco más accesible sin renunciar a un gramo de integridad. La versión de “Song To Say Goodbye” de Placebo —elegida con criterio, no como concesión comercial— demostró que Harakiri For The Sky podían apropiarse de una canción de otra banda y convertirla en algo completamente suyo. “Sing For The Damage We’ve Done” y “Us Against December Skies” están entre las mejores canciones que han escrito. La participación en Scorched Earth (2025) de invitados como Serena Cherry de Svalbard y Tim Yatras de Austere confirmó su posición dentro de una red de bandas que comparten valores estéticos y una visión honesta del metal extremo.
Sonido y estilo
Harakiri For The Sky no inventaron el post-black metal, pero sí construyeron dentro de él un idioma propio. Su música parte de la velocidad y la agresión del black metal escandinavo —blast beats, guitarras en trémolo, voz rasgada— y los combina con estructuras de post-rock que no tienen prisa: pasajes instrumentales que se expanden y contraen, momentos de calma que hacen que el estallido siguiente duela más. No es ambient, no es shoegaze, no es metal comercial: es black metal que entiende que la tensión y la liberación emocional son herramientas compositivas tan válidas como cualquier riff.
Harakiri For The Sky demostraron que el black metal puede ser un acto de honestidad brutal: no hay teatralidad, no hay máscaras. Solo la oscuridad y la voluntad de mirarla de frente.
La dimensión lírica es inseparable de su propuesta musical. J.J. escribe desde un lugar personal y sin filtros: depresión, pérdida, relaciones destruidas, la resistencia cotidiana frente al colapso interior. No es metal de rol, no es narrativa de fantasía oscura. Es lo que suena cuando alguien con talento musical genuino decide poner sus cicatrices en el pentagrama. Esa honestidad —incómoda para algunos, catártica para muchos— es la razón por la que su audiencia es tan fiel. Sus canciones no entretienen desde una distancia segura; te llevan contigo.
Discografía
| Álbum | Año | Notas |
|---|---|---|
| Harakiri For The Sky | 2012 | Debut. Establecen sus coordenadas sonoras: black metal melódico y letras confesionales. |
| Aokigahara | 2014 | Nombrado por el bosque japonés. Primer disco con resonancia internacional. |
| III: Trauma | 2016 | Su obra más aclamada por la crítica. Post-black metal melódico en su forma más efectiva. |
| Arson | 2018 | “Fire, Walk With Me” y “Heroin Waltz” entre sus canciones más emblemáticas. |
| Mære | 2021 | El más accesible. “Sing For The Damage We’ve Done” y cover de Placebo. |
| Scorched Earth | 2025 | Lanzado el 24 de enero. Con Serena Cherry (Svalbard) y Tim Yatras (Austere) como invitados. |
Legado e influencia
Harakiri For The Sky son hoy uno de los nombres más respetados dentro del ecosistema del post-black metal europeo. En poco más de una década han construido un catálogo consistente —seis discos sin un tropiezo evidente— y han girado por más de veinte países, compartiendo escenario con referentes como Alcest, Der Weg Einer Freiheit, Agrypnie y A Forest of Stars. Su impacto va más allá de las cifras de streaming: son una influencia documentada en bandas jóvenes de todo el mundo que ven en su propuesta un modelo de cómo hacer metal extremo sin sacrificar la profundidad emocional.
En 2017 fueron nominados en la categoría “Hard & heavy” de los Amadeus Austrian Music Awards, el reconocimiento más importante de la industria musical austriaca, lo que habla de su impacto más allá de los círculos underground. Su capacidad para atraer a oyentes que nunca habían escuchado black metal antes —gracias a una emotividad que trasciende el género— los convierte en uno de los puentes más efectivos entre el metal extremo y el público general.
Más de una década después de su formación, Harakiri For The Sky siguen activos, siguen siendo relevantes y siguen sin sonar a nadie más que a sí mismos. En un género donde la originalidad genuina es escasa, eso ya es suficiente para ganar un lugar en la historia.
Por dónde empezar a escuchar
- Sing For The Damage We've Done
- Fire, Walk With Me
- Us Against December Skies
- Heroin Waltz
- Song To Say Goodbye