Lo esencial de In Flames
- Formados en Gotemburgo en 1990, son uno de los tres pilares que fundaron el melodic death metal junto a At the Gates y Dark Tranquillity
- Su fundador, Jesper Strömblad, quería combinar la melodía de Iron Maiden con la brutalidad del death metal: esa fórmula cambió el metal para siempre
- The Jester Race (1996), Whoracle (1997), Colony (1999) y Clayman (2000) conforman uno de los cuartetos de álbumes más influyentes de la historia del metal
- Anders Fridén y Björn Gelotte llevan activos desde 1995 y son el corazón del proyecto hasta hoy
- Su evolución hacia el metal alternativo a partir de 2002 dividió a la comunidad, pero les abrió escenarios a nivel mundial
- Han influido directamente en metalcore, post-hardcore y metal moderno: Trivium, Avenged Sevenfold y As I Lay Dying los citan como inspiración fundamental
Historia
Todo comenzó en 1990, cuando Jesper Strömblad —bajista del grupo de death metal Ceremonial Oath— decidió que quería escribir algo diferente. Algo que tuviera la agresividad del death metal pero también las armonías melódicas de Iron Maiden y Judas Priest, y que se atreviera a incorporar teclados en un género donde ese instrumento era casi una herejía. Así nació In Flames como proyecto paralelo en Gotemburgo, la ciudad industrial sueca que en aquellos años estaba gestando, sin saberlo del todo, uno de los movimientos más influyentes en la historia del metal extremo.
Gotemburgo, 1990–2000
El nacimiento del Gothenburg Sound
La primera formación sólida tardó unos años en cuajar. En 1993, Strömblad reunió a Glenn Ljungström en guitarra y Johan Larsson en bajo. Mikael Stanne, vocalista de Dark Tranquillity, prestó su voz para el álbum debut, Lunar Strain (1994), que ya mostraba los rasgos fundamentales del sonido: riffs de doble guitarra armónicos, melodías introspectivas y una producción que mezclaba lo agreste con lo lírico. En 1995 llegaron los dos pilares del futuro de la banda: Björn Gelotte se incorporó primero como baterista —con Strömblad pasando a la guitarra rítmica— y seis meses después Anders Fridén asumió el micrófono, procedente de Dark Tranquillity, donde había grabado su álbum debut Skydancer. La línea de llegada del clásico cuarteto creativo ya estaba completa.
Con The Jester Race (1996), publicado en Nuclear Blast, In Flames detonó la bomba. El álbum era distinto a todo lo que existía: guitarras que tejían melodías casi folclóricas sobre una base de death metal depurada, letras existenciales y una producción que le daba al conjunto un aire cinematográfico. Whoracle (1997) y Colony (1999) refinaron la fórmula, y Clayman (2000) la coronó: cuatro álbumes en cuatro años que se convirtieron en textos sagrados del género y que aún hoy definen el estándar de lo que el melodic death metal puede y debe ser.
2002–presente
La evolución y el mundo más allá del underground
Con Reroute to Remain (2002), In Flames tomaron una decisión que sacudió a su base de seguidores más puristas: incorporaron voces limpias de forma predominante, producciones más pulidas y elementos del rock alternativo y el metal industrial. La banda había escuchado más que suficiente Gothenburg Sound hecho por ellos mismos y quería explorar nuevos territorios. El resultado fue la pérdida de parte del underground y la ganancia de un público masivo: Soundtrack to Your Escape (2004) los llevó a festivales de primer nivel en toda Europa, y Come Clarity (2006) fue su primer álbum número uno en Suecia, ganando además el Grammis —el Grammy sueco— a Mejor Álbum de Rock Duro ese año.
En 2010, Jesper Strömblad anunció su salida de la banda para enfocarse en su salud, dejando a Fridén y Gelotte como los únicos miembros continuos desde 1995. La alineación continuó evolucionando, y en 2023 publicaron Foregone, su decimocuarto álbum de estudio, de regreso con Nuclear Blast. La banda sigue activa con Fridén, Gelotte, Chris Broderick en guitarra, Liam Wilson en bajo y Jon Rice en batería, con giras europeas confirmadas para 2026 y trabajo en nuevo material.
Sonido y estilo
El sonido de In Flames se construyó sobre una tensión creativa fascinante: la ferocidad del death metal como estructura y la melodía de la tradición heavy metal europea como alma. Las guitarras de doble armonía —una deuda directa con la gallardía melódica de Iron Maiden— se convirtieron en su firma sonora más reconocible. No son solos de virtuosismo técnico sino conversaciones entre dos guitarras que se persiguen, se responden y construyen atmósferas que van del oscuro al épico en cuestión de compases.
In Flames demostraron que el death metal no tenía que renunciar a la melodía para ser brutal, ni a la brutalidad para ser hermoso.
A lo largo de su carrera, el sonido de In Flames mutó de manera significativa. En la era clásica —The Jester Race, Whoracle, Colony, Clayman— el death metal era el corazón y la melodía era el alma. A partir de Reroute to Remain (2002), las voces guturales cedieron terreno a un canto limpio más accesible, la producción se volvió más brillante y los sintetizadores ganaron protagonismo. Esa bifurcación entre la era clásica y la era moderna divide a sus fans con una intensidad casi teológica, pero lo que pocos pueden negar es que en ambas etapas la banda demostró oficio, coherencia y una capacidad real para escribir canciones que se quedan en la cabeza.
Discografía
| Álbum | Año | Notas |
|---|---|---|
| Lunar Strain | 1994 | Debut. Voz invitada de Mikael Stanne (Dark Tranquillity). Primera muestra del Gothenburg Sound. |
| The Jester Race | 1996 | Primer gran álbum en Nuclear Blast. Texto sagrado del melodic death metal. “Dead Eternity”. |
| Whoracle | 1997 | Consolida y expande la fórmula. “Gyroscope”, “Jotun”. |
| Colony | 1999 | Más versatilidad y accesibilidad sin perder agresividad. “Embody the Invisible”. |
| Clayman | 2000 | Cierre magistral de la era clásica. “Pinball Map”, “Only for the Weak”, “Bullet Ride”. |
| Reroute to Remain | 2002 | Pivot hacia el metal alternativo. Genera controversia pero amplía audiencia. |
| Soundtrack to Your Escape | 2004 | Mayor visibilidad internacional. Giras europeas masivas. |
| Come Clarity | 2006 | Número uno en Suecia. Ganador del Grammis. “Come Clarity”, “Take This Life”. |
| A Sense of Purpose | 2008 | “I’m the Highway”, “Alias”. Accesible y comercial. |
| Sounds of a Playground Fading | 2011 | Tras la salida de Strömblad. “Deliver Us”. |
| Siren Charms | 2014 | Primer álbum con Century Media. Más electrónico y atmosférico. |
| Battles | 2016 | “The End”, “Drained”. Regreso hacia el metal melódico. |
| I the Mask | 2019 | Retorno a Nuclear Blast. Producción de Howard Benson. |
| Foregone | 2023 | Decimocuarto álbum. Combina influencias clásicas con producción contemporánea. |
Legado e influencia
In Flames son, junto a At the Gates y Dark Tranquillity, los responsables de que exista el metalcore tal como lo conocemos. Bandas como Trivium, Avenged Sevenfold, As I Lay Dying, Darkest Hour y All That Remains citan directamente a In Flames como la inspiración que les mostró que el metal podía ser simultáneamente brutal y melódico, técnico y emotivo. Ese cruce de caminos que abrieron en Gotemburgo a mediados de los 90 se convirtió en una autopista por la que viajó buena parte del metal del siglo XXI en América del Norte y Europa.
En México y Latinoamérica, el impacto de In Flames llegó a través de dos olas: primero vía las copias físicas y los foros de internet de principios de los 2000, que convirtieron Clayman y The Jester Race en álbumes de culto para una generación de metaleros; después, a través de las bandas de metalcore latinoamericanas que absorbieron el Gothenburg Sound y lo reinterpretaron con su propia energía. Treinta y seis años después de aquella primera práctica en Gotemburgo, In Flames siguen girando, componiendo y siendo la referencia que nadie puede ignorar cuando se habla de cómo el metal extremo aprendió a ser bello sin dejar de doler.
Por dónde empezar a escuchar
- Pinball Map
- The Jester Race
- Come Clarity
- Trigger
- Deliver Us