Lo esencial de Leprous
- Formados en 2001 en Notodden, Noruega —la misma ciudad que dio a Emperor e Ihsahn—, son uno de los nombres más respetados del metal progresivo contemporáneo
- Empezaron como banda de death metal y evolucionaron hacia un sonido único que fusiona guitarras de ocho cuerdas, teclados atmosféricos y armonías vocales de una complejidad asombrosa
- Su conexión con Ihsahn —cuñado del vocalista Einar Solberg— los impulsó como banda de acompañamiento en vivo, dándoles una experiencia escénica que pocas bandas de su generación tenían tan joven
- Bilateral (2011) los puso en el mapa progresivo global; The Congregation (2015) los consagró con una nominación al Spellemannsprisen, el equivalente noruego del Grammy
- Con Malina (2017) y Pitfalls (2019) demostraron una capacidad de evolución que pocos grupos de metal se atreven a ejercer: menos metal, más emoción desnuda
- En 2024 lanzaron Melodies of Atonement, su octavo álbum de estudio, reafirmando su lugar en la cima del prog contemporáneo
Historia
Todo comenzó en una ciudad pequeña. Notodden, en el condado de Telemark, tiene poco más de doce mil habitantes, pero ha producido una cantidad desproporcionada de músicos noruegos de culto: Emperor, Zyklon, el propio Ihsahn. En ese ambiente impregnado de ambición artística y oscuridad nórdica, dos amigos de infancia —el cantante y tecladista Einar Solberg y el guitarrista Tor Oddmund Suhrke— fundaron Leprous en 2001. Tenían visión desde el principio: querían hacer algo que no sonara a nada que ya existiera.
Notodden, 2001–2011
Del death metal al prog que sacudió el mundo
Los primeros años fueron de exploración intensa y formaciones cambiantes. Leprous grabó varios demos mientras buscaba su identidad sonora, transitando desde un death metal crudo hacia territorios cada vez más complejos y atmosféricos. El giro definitivo llegaría a través de una conexión familiar: Ihsahn, uno de los músicos noruegos más respetados del metal extremo, es cuñado de Einar Solberg. Desde 2009, los miembros de Leprous comenzaron a actuar como banda de acompañamiento en vivo de Ihsahn, incluyendo su primer concierto solista en el Inferno Festival. Esa experiencia escénica fue invaluable: los curtió ante públicos exigentes cuando todavía estaban forjando su propio sonido.
Su debut oficial, Tall Poppy Syndrome (2009), fue el primer destello de lo que vendría. Pero fue Bilateral (2011) el álbum que cambió todo. Con guitarras de ocho cuerdas, polirritmos complejos, armonías vocales de capas múltiples y un sentido dramático muy particular, Bilateral llegó a los círculos del metal progresivo mundial como una declaración de principios: Leprous no venía a seguir convenciones, venía a romperlas.
2017–presente
La evolución que nadie esperaba y todos necesitaban
El año 2017 marcó un punto de inflexión que dividió opiniones y amplió audiencias: Malina fue el primer álbum de Leprous sin voces guturales. La banda se alejaba del metal técnico para abrazar el art rock y el pop de cámara, con una producción más limpia y melódica. Fue también su gira más exitosa hasta ese momento: por primera vez, agotaron entradas en varios shows y comenzaron a operar con ganancias reales. Pitfalls (2019) profundizó esa dirección con una desnudez emocional extraordinaria: guitarras acústicas, arreglos austeros, letras que navegaban la ansiedad y la vulnerabilidad sin escudos. El álbum entró al chart Heatseekers en el puesto 17, el más alto de su carrera hasta entonces.
Con Aphelion (2021) y Melodies of Atonement (2024), Leprous ha seguido refinando una identidad que hoy resulta difícil de clasificar y fácil de reconocer: es inconfundiblemente ellos, y eso en el metal progresivo del siglo XXI vale más que cualquier etiqueta de género. En 2025 encabezaron el escenario Sophie Lancaster del Bloodstock Open Air, uno de los festivales de metal más importantes del Reino Unido, ante una de las audiencias más grandes de su historia.
Sonido y estilo
Intentar encasillar a Leprous en una sola categoría es un ejercicio condenado al fracaso. Han sido catalogados como metal progresivo, rock progresivo, art rock y metal alternativo —y en algún momento han sido todo eso simultáneamente. Lo que permanece constante a través de sus ocho álbumes es algo más difícil de nombrar: una tensión emocional que todo lo impregna, una arquitectura sonora que nunca sacrifica el sentimiento por la técnica.
Leprous demostró que en el metal progresivo la vulnerabilidad no es una debilidad: es la herramienta más poderosa de todas.
En el centro de todo está la voz de Einar Solberg: un tenor de rango amplio que puede moverse entre el susurro más íntimo y el grito más desgarrador sin perder nunca la musicalidad. Su doble función como tecladista añade otra dimensión al sonido de la banda: los teclados de Leprous no son decoración, son arquitectura. Tor Oddmund Suhrke, el otro pilar fundacional, es el autor de la mayoría de las letras y un guitarrista que usa las ocho cuerdas con una sutileza que pocos se permiten en el metal: no está ahí para machacar, sino para construir atmósferas y marcos armónicos que le dan profundidad a cada canción.
La sección rítmica —Baard Kolstad en batería desde 2014, y Simen Børven en bajo desde 2019— es uno de los pilares menos visibles y más fundamentales del sonido de la banda. Kolstad en particular es considerado uno de los bateristas más sofisticados del metal progresivo actual: sus polirritmos y su capacidad para sostener composiciones complejas sin perder el pulso emocional son una marca de fábrica de los discos más recientes. El guitarrista Robin Ognedal, también parte de la formación desde 2019, completa una alineación que muchos consideran la más sólida de la historia del grupo.
Lo que distingue a Leprous de prácticamente cualquier otra banda de metal progresivo contemporánea es su disposición para arriesgar. Cada álbum ha sido un paso en una dirección que nadie predijo: del death metal técnico al prog elaborado, del prog al art rock, del art rock a la melancolía casi pop. Esa voluntad de evolución constante, que en otras bandas podría leerse como falta de identidad, en Leprous es precisamente su identidad más profunda.
Discografía
| Álbum | Año | Notas |
|---|---|---|
| Tall Poppy Syndrome | 2009 | Debut oficial. Primeros destellos de su personalidad progresiva. |
| Bilateral | 2011 | El álbum que los puso en el mapa global del prog metal. Guitarras de ocho cuerdas y polirritmos. |
| Coal | 2013 | Más oscuro y melancólico que su predecesor. “Melodic death prog” en su punto más refinado. |
| The Congregation | 2015 | Nominado al Spellemannsprisen. “The Price”, “Slave”. Madurez compositiva total. |
| Malina | 2017 | Primer álbum sin voces guturales. Giro hacia el art rock. Su gira más exitosa hasta entonces. |
| Pitfalls | 2019 | Desnudez emocional, guitarras acústicas, influencias pop. Debut más alto en charts hasta ese momento. |
| Aphelion | 2021 | Séptimo álbum. Síntesis de todo lo aprendido. Consolidación de la formación actual. |
| Melodies of Atonement | 2024 | Octavo álbum de estudio. Reafirmación de su lugar en la vanguardia del prog contemporáneo. |
Legado e influencia
Pocas bandas en la historia del metal progresivo han trazado una trayectoria tan deliberadamente impredecible como Leprous. Surgidos de una ciudad pequeña en Noruega con conexiones directas a la élite del metal extremo escandinavo, lograron algo que la mayoría de sus contemporáneos no consiguió: reinventarse de álbum en álbum sin perder la fidelidad de los oyentes que los siguieron desde el principio.
Su influencia se extiende por toda una generación de bandas de prog metal que encontraron en el equilibrio entre complejidad técnica y honestidad emocional un modelo a seguir. Han compartido escenarios con Therion, TesseracT y Devin Townsend, y han encabezado festivales en Europa y el Reino Unido con una regularidad que habla de la fidelidad de su audiencia global. La crítica especializada —desde ProgArchives hasta Angry Metal Guy— los cita consistentemente como uno de los actos más importantes del género en el siglo XXI.
Lo que más sorprende de Leprous, después de más de dos décadas en activo, es que siguen siendo una banda en movimiento. No una banda que repite su fórmula de éxito, sino una que sigue haciéndose preguntas sobre qué pueden ser y hacia dónde quieren ir. En un género que a veces tiende a la autocomplacencia técnica, Leprous es un recordatorio de que el prog más poderoso siempre comienza con algo mucho más simple: algo verdadero que decir.
Por dónde empezar a escuchar
- The Price
- Slave
- Alleviate
- Below
- Bonneville