Lo esencial de Misþyrming
- Formada en junio de 2013 en Reikiavik, Islandia, Misþyrming nació como el proyecto de D.G. (Dagur Gíslason) y se convirtió en la chispa que encendió el renacimiento moderno del black metal islandés
- Su debut Söngvar elds og óreiðu (2015) —cuyo título se traduce como “Canciones de fuego y caos”— fue recibido con aclamación casi unánime y sigue considerándose un disco fundacional de toda una generación
- En 2016 fueron nombrados “artistas en residencia” del prestigioso Roadburn Festival en los Países Bajos, un espaldarazo que proyectó su nombre mucho más allá de la isla
- Editaron Algleymi (2019) y Með hamri (2022) a través del sello francés Norma Evangelium Diaboli, uno de los más respetados del black metal underground mundial
- Su sonido combina la brutalidad y la disonancia del black metal con pasajes atmosféricos de desolación glacial, riffs que rozan el caos y una tensión constante entre orden y derrumbe
- D.G. y Tómas Ísdal dirigen además el sello islandés Vánagandr, una de las plataformas clave que dio salida a la nueva ola de bandas de metal negro de Reikiavik
Historia
La historia de Misþyrming es también la historia de cómo un país diminuto y aislado en el Atlántico norte se convirtió, a mediados de la década de 2010, en uno de los focos más fértiles y comentados del black metal mundial. Todo empezó en junio de 2013, cuando D.G. —Dagur Gíslason— dio forma a lo que en un inicio era prácticamente un proyecto en solitario en Reikiavik. Pronto se le sumó Tómas Ísdal, con quien ya compartía la gestión del sello Vánagandr, una plataforma que terminaría siendo determinante para toda la escena islandesa emergente.
El nombre de la banda, “Misþyrming”, significa en islandés algo cercano a “abuso” o “maltrato”, una palabra dura que anticipa el carácter de su música: agresiva, sin concesiones y cargada de una intensidad casi física. Con esa declaración de principios, el grupo se puso a trabajar en un debut que nadie dentro ni fuera de Islandia esperaba con la fuerza con la que finalmente golpeó.
Ese debut, Söngvar elds og óreiðu, llegó el 7 de febrero de 2015. Grabado en el estudio Gryfjan, el álbum se publicó en múltiples formatos gracias a una red de sellos underground: vinilo a través de Fallen Empire Records y Terratur Possessions, CD por Terratur Possessions y casete por el propio Vánagandr. La respuesta fue inmediata y casi unánime: la crítica especializada lo saludó como uno de los grandes discos de black metal de la década, y el nombre de Misþyrming empezó a circular como bandera de un movimiento entero.
Reikiavik dejó de ser una nota al pie en el mapa del metal negro para convertirse, casi de la noche a la mañana, en uno de sus epicentros — y Misþyrming fue la mecha que encendió esa erupción.
El reconocimiento cristalizó en 2016, cuando el Roadburn Festival —uno de los eventos más influyentes del metal y el rock extremo europeo— los nombró “artistas en residencia”. Aquella invitación no era un gesto menor: significaba curaduría, escenario privilegiado y la atención de una audiencia internacional que empezó a mirar hacia Islandia con curiosidad renovada. A partir de ahí, el grupo consolidó una formación estable con Tómas Ísdal (guitarra), Gústaf Evensen (bajo) y, hasta 2022, Helgi Rafn Hróðmarsson en la batería, relevado después por Magnús Skúlason.
Sonido y estilo
Definir el sonido de Misþyrming es un ejercicio de contrastes. Por un lado está la herencia clásica del black metal: tremolo picking incesante, blast beats que no dan tregua, voces desgarradas y una producción cruda que nunca busca pulir las asperezas. Por el otro, hay una dimensión atmosférica y casi ritual que aleja al grupo del mero ejercicio de velocidad. Sus temas respiran, se abren en pasajes de tensión contenida y luego colapsan en oleadas de caos controlado.
La disonancia es una de sus herramientas favoritas. Reseñas de sus conciertos han descrito su música como un torbellino que roza la disonancia, con melodías fugaces que apenas te dan tiempo de asentarte antes de que el suelo vuelva a desaparecer bajo tus pies. Esa sensación de vértigo —de estar siempre a punto de perder el equilibrio— es una firma sonora tan reconocible como cualquier riff.
Con Algleymi (2019), cuyo título remite a la idea del olvido absoluto, el grupo demostró que su fórmula podía crecer sin perder mordida. El disco añadió matices, dinámicas más elaboradas y momentos de una épica sombría que ampliaron su paleta sin traicionar la agresividad original. Með hamri (2022) continuó esa evolución, confirmando a Misþyrming como una banda capaz de reinventarse dentro de los márgenes de un género que suele castigar los cambios.
Discografía
| Álbum | Año | Notas |
|---|---|---|
| Söngvar elds og óreiðu | 2015 | Debut, grabado en Gryfjan. Nueve cortes. Aclamado como disco fundacional de la escena islandesa. “Söngur heiftar”, “Ég byggði dyr í eyðimörkinni”. |
| Ivory Stone / Hof | 2017 | Split EP compartido con sus compatriotas Sinmara. Aporta el tema “Hof”. |
| Algleymi | 2019 | Segundo álbum, vía Norma Evangelium Diaboli. Ocho cortes. “Ísland, steingelda krummaskuð”, “Algleymi”. |
| Með hamri | 2022 | Tercer álbum, publicado el 16 de diciembre por Norma Evangelium Diaboli. |
Legado e influencia
Cuando se hable de la explosión del black metal islandés de la segunda mitad de la década de 2010, el nombre de Misþyrming aparecerá casi siempre en primer lugar. Junto a bandas como Sinmara, Svartidauði o Naðra, el grupo formó parte de una camada que transformó a Reikiavik en un referente ineludible del metal negro contemporáneo. Pero incluso dentro de esa constelación, Misþyrming ocupa un lugar especial: muchos los señalan como la banda que catalizó el fenómeno, la que abrió la puerta por la que después pasaron los demás. Su sello Vánagandr, además, funcionó como una infraestructura real para que otros artistas de la isla encontraran salida a su música.
El Söngvar elds og óreiðu se ha ganado el estatus de disco de culto, uno de esos álbumes que aparecen recurrentemente en las listas de lo mejor del black metal de su generación. Y la residencia en Roadburn 2016 los colocó en el radar de una audiencia global que, hasta entonces, rara vez asociaba a Islandia con el metal extremo más allá del legado de bandas ya consolidadas.
En América Latina, y particularmente en México, el black metal islandés encontró terreno fértil entre quienes buscan las vertientes más crudas y auténticas del metal extremo. La escena mexicana de metal negro, con una tradición propia larga y combativa, ha adoptado a bandas como Misþyrming como parte de su dieta esencial: nombres que circulan en las tocadas underground, en las distros de casete y vinilo, y en las conversaciones de quienes valoran la intensidad sin filtros por encima de cualquier concesión comercial. Para el público mexicano que descubre hoy el black metal atmosférico y disonante, Misþyrming es una de esas puertas de entrada que, una vez cruzadas, cambian por completo la forma de escuchar el género.
Más de una década después de su formación, Misþyrming sigue activa, fiel a su idioma, a su crudeza y a esa tensión constante entre el caos y la belleza que la definió desde el primer día. Su legado no se mide solo en discos, sino en el mapa que ayudó a redibujar: un mapa donde el norte helado del Atlántico arde con una llama que no muestra señales de apagarse.
Por dónde empezar a escuchar
- Söngur heiftar
- Ég byggði dyr í eyðimörkinni
- Ísland, steingelda krummaskuð
- Algleymi