Lo esencial de Muse
- Formados en 1994 en Teignmouth, Devon, son uno de los tríos de rock más ambiciosos e influyentes surgidos de Gran Bretaña en las últimas tres décadas
- Matt Bellamy, Chris Wolstenholme y Dominic Howard llevan más de treinta años juntos —la misma alineación desde el principio, sin cambios
- Su cuarto álbum Black Holes and Revelations (2006) los lanzó al estatus de banda de estadio global, con “Supermassive Black Hole” como su canción más reconocida a nivel mundial
- Fusionan el rock alternativo con la ópera, el prog, la electrónica y la música clásica —Rachmaninoff y Chopin son referencias declaradas de Bellamy
- Drones (2015) llegó al número uno del Billboard 200 en Estados Unidos, un logro extraordinario para una banda de rock inglesa
- Su décimo álbum The Wow! Signal fue lanzado el 26 de junio de 2026, explorando el misterio cósmico y la posibilidad del contacto extraterrestre
Historia
Todo comenzó en una pequeña ciudad costera del sur de Inglaterra. Teignmouth, Devon, no es el tipo de lugar de donde uno esperaría que surgiera una de las bandas de rock más grandiosas del mundo. Pero fue ahí donde tres adolescentes —Matthew Bellamy, Christopher Wolstenholme y Dominic Howard— se conocieron en el Teignmouth Community College a principios de los años noventa y comenzaron a tocar juntos bajo nombres tan improbables como Gothic Plague, Fixed Penalty y, finalmente, Rocket Baby Dolls.
En 1994, bajo ese último nombre, ganaron un concurso local de bandas —un “battle of the bands” del colegio— rompiendo su equipo en el escenario al mejor estilo de Pete Townshend. Ese mismo año adoptaron el nombre Muse, inspirado en una palabra que Bellamy escuchó de un médium: “puedes invocar a las musas cuando estás en un punto muy espiritual de tu vida.” El nombre quedó. La actitud también.
Teignmouth, 1994–2003
Del garaje de Devon a los escenarios del mundo
La banda comenzó a tocar en los pubs y venues pequeños del sur de Inglaterra, acumulando una reputación de directo devastador que precedió a su contrato discográfico. Su debut Showbiz (1999) llegó a través de Mushroom Records e introdujo al mundo un sonido que debía algo a Radiohead —la comparación los perseguiría por años— pero que ya contenía los gérmenes de algo propio: la voz operística de Bellamy, los riffs retorcidos y una grandilocuencia que ninguna banda indie de la época se atrevía a ejercer sin ironía.
Origin of Symmetry (2001) fue el verdadero punto de quiebre artístico. Producciones más densas, influencias de música clásica y rock progresivo, y canciones como “New Born”, “Bliss” y “Plug In Baby” que demostraban que Muse estaba construyendo su propio universo sónico —uno donde las cadenas de notas de Rachmaninoff podían convivir con los riffs más pesados del rock alternativo británico. El álbum fue rechazado para su lanzamiento en Estados Unidos por su sello americano, que lo consideró demasiado experimental para el mercado. Muse siguió adelante.
2006–presente
Conquista global y el canon del rock de estadio
Black Holes and Revelations (2006) fue el momento en que Muse cruzó el umbral del fenómeno de culto al estatus de banda de estadio planetaria. “Supermassive Black Hole” —un experimento de funk-rock con beats de club inspirados en visitas de Bellamy a Nueva York— se convirtió en su single más exitoso en décadas. “Knights of Cydonia”, con su introducción de trompeta mariachi y su galope épico, fue bautizada por la crítica como la “Bohemian Rhapsody del rock espacial”. El álbum debutó en el número nueve del Billboard 200 y abrió para la banda el mercado norteamericano a gran escala.
The Resistance (2009) se grabó sin productor externo en la mansión Bella Vista, en el lago Como de Italia. La banda tomó el control total y el resultado fue su álbum más teatral: incluye “Exogenesis: Symphony”, una suite de tres partes compuesta para orquesta y banda que cierra el disco como si fuera el tercer acto de una ópera rock. The 2nd Law (2012) exploró la electrónica y el dubstep —“Madness” se convirtió en su hit más mainstream, dividiendo a los fans de siempre pero ganando millones de nuevos oyentes. Drones (2015), un álbum conceptual sobre guerra de drones y control mental, marcó el regreso al rock más crudo y llegó al número uno en Estados Unidos. Tres décadas después de aquellos primeros ensayos en Devon, Muse sigue siendo una fuerza creativa en movimiento.
Sonido y estilo
Describir el sonido de Muse en pocas líneas es una empresa casi imposible. La banda ha pasado por el rock alternativo del britpop tardío, el space rock progresivo, el art rock operístico, el rock electrónico y la música de cámara —y en los mejores momentos, todo eso sucede dentro de la misma canción. El núcleo es siempre la guitarra de Bellamy: un instrumento que puede pasar del trémolo más delicado a un riff aplastante en cuestión de compases, con un uso del vibrato y los pedales de efecto que lo convierte en uno de los guitarristas más reconocibles de su generación.
La voz de Bellamy es el otro elemento definitorio. Un tenor lírico con un rango extraordinario que puede susurrar en la intimidad de una balada o escalar hasta el falsete operístico en los crescendos más grandiosos —y hacerlo sonar completamente natural. Las letras, por su parte, oscilan entre la cosmología especulativa, la paranoia política, la distopía tecnológica y la búsqueda de conexión humana. Hay conspiraciones, hay amor, hay ciencia ficción y hay ecos de Orwell y Huxley. No es la lírica más sutil del rock, pero tiene una coherencia temática y una audacia intelectual que pocas bandas de su popularidad se permiten.
Muse demostró que la grandilocuencia y la ambición no son defectos en el rock: son exactamente lo que el rock de estadio del siglo XXI necesitaba.
La sección rítmica de Wolstenholme y Howard es el ancla que permite a Bellamy volar. Chris Wolstenholme toca el bajo con una agresividad melódica poco común —su línea en “Hysteria” (2003) es uno de los riffs de bajo más reconocibles del rock moderno— y Dom Howard construye un muro de percusión que sostiene las arquitecturas más elaboradas de la banda sin perder la dinámica ni el groove.
Discografía
| Álbum | Año | Notas |
|---|---|---|
| Showbiz | 1999 | Debut. Comparaciones con Radiohead. “Unintended”, “Sunburn”. |
| Origin of Symmetry | 2001 | Salto artístico. “New Born”, “Bliss”, “Plug In Baby”. Rechazado en EE. UU. |
| Absolution | 2003 | Primer número uno en el UK. “Hysteria”, “Butterflies and Hurricanes”, “Time Is Running Out”. |
| Black Holes and Revelations | 2006 | Consagración global. “Supermassive Black Hole”, “Knights of Cydonia”, “Starlight”. |
| The Resistance | 2009 | Grabado en Italia sin productor externo. Suite orquestal “Exogenesis”. “Uprising”, “Undisclosed Desires”. |
| The 2nd Law | 2012 | Experimento electrónico y dubstep. “Madness”, “Survival” (himno olímpico). |
| Drones | 2015 | Álbum conceptual. Número uno en EE. UU. y UK simultáneamente. |
| Simulation Theory | 2018 | Estética retrofuturista años 80. “Pressure”, “Thought Contagion”. |
| Will of the People | 2022 | Síntesis de su catálogo. Número uno en UK. |
| The Wow! Signal | 2026 | Décimo álbum. Misterio cósmico y posible contacto extraterrestre. Lanzado el 26 de junio de 2026. |
Legado e influencia
Muse es una anomalía en la historia del rock contemporáneo: una banda que se hizo más grande, más ambiciosa y más rara a medida que pasaban los años, en lugar de moderarse para sobrevivir. En una época en que el rock alternativo tendía hacia la introspección minimalista, Muse apostó por la epicidad sin disculpas —corales de estadio, riffs aplastantes, suites orquestales, narrativas distópicas— y ganó la apuesta de manera rotunda. Más de veinte millones de álbumes vendidos en el mundo, decenas de premios Brit y MTV, y giras que llenan el Wembley Stadium varias noches consecutivas hablan por sí solos.
En México y América Latina, Muse tiene un seguimiento extraordinariamente leal. Sus giras por la región agotan los recintos grandes, y canciones como “Uprising”, “Supermassive Black Hole” y “Madness” forman parte del canon del rock que cualquier fan del género conoce de memoria. La banda representa algo que el público latinoamericano aprecia profundamente: la seriedad artística combinada con el espectáculo total, la inteligencia sin pedantería, el poder sin brutalidad. Treinta años después de aquella victoria en un concurso de garaje en Devon, Matt Bellamy, Chris Wolstenholme y Dom Howard siguen siendo los mismos tres —la misma alineación, sin reemplazos ni dramas— y siguen mirando hacia las estrellas.
Por dónde empezar a escuchar
- Supermassive Black Hole
- Uprising
- Knights of Cydonia
- Madness
- Hysteria
- Starlight