Lo esencial de Opeth
- Formados en Estocolmo en 1990, son la banda que más lejos llevó la fusión entre el death metal extremo y el rock progresivo de los años 70
- Mikael Åkerfeldt —voz, guitarrista y compositor principal— es considerado uno de los artistas más completos y audaces del metal moderno
- Blackwater Park (2001), producido junto a Steven Wilson de Porcupine Tree, es su obra cumbre y uno de los álbumes de metal más influyentes de la historia
- Su capacidad de pasar del gruñido de death metal al canto limpio más delicado dentro de una misma canción los hizo únicos e inimitables
- En 2011, con Heritage, abandonaron el death metal por el rock progresivo puro —una decisión que dividió a los fans pero reafirmó su independencia artística
- En 2024 regresaron con The Last Will and Testament, recuperando los gruñidos y la brutalidad de sus primeras épocas, cerrando un ciclo de más de tres décadas
Historia
Opeth nació en abril de 1990 en Estocolmo, cuando David Isberg —el vocalista fundador— reunió a varios amigos de Täby para formar una banda de death metal. El nombre lo tomó de la novela The Sunbird de Wilbur Smith, donde Opet es el nombre de una ciudad ficticia de la antigüedad. Isberg invitó a Mikael Åkerfeldt, quien entonces tocaba en otra banda llamada Eruption, para que se uniera como bajista. Lo que nadie esperaba era que ese joven guitarrista terminaría convirtiéndose en la columna vertebral de todo lo que vendría después.
Cuando Åkerfeldt se presentó al primer ensayo, quedó claro que Isberg no había avisado al resto de los integrantes. La confrontación que siguió dejó la banda reducida a dos personas: Isberg y Åkerfeldt. Fue el primero de muchos cambios de alineación que marcarían los primeros años del grupo. Poco a poco, Åkerfeldt comenzó a ejercer un dominio artístico creciente, componiendo la mayoría del material y definiendo el rumbo musical. En 1992, Isberg abandonó la banda y Åkerfeldt asumió la voz principal —rol para el que nadie lo había contratado, pero que resultó ser su mayor talento.
Estocolmo, 1990–2001
Del underground sueco a la obra maestra
Con Orchid (1995) y Morningrise (1996), Opeth estableció los cimientos de su propuesta: largos temas que alternaban pasajes de death metal denso y guitarras acústicas de una delicadeza casi folk. My Arms, Your Hearse (1998) profundizó esa visión con su primer álbum conceptual, y Still Life (1999) elevó la narrativa a un nivel casi literario, con una historia de amor y tragedia medieval que se extendía a lo largo de toda la secuencia de canciones.
Pero el verdadero punto de inflexión llegó en 2001. Åkerfeldt entabló amistad con Steven Wilson, el líder de Porcupine Tree, quien produjo Blackwater Park y aportó voces de apoyo. El resultado fue una obra magistral: ocho canciones que sumaban más de sesenta minutos de música donde la violencia del death metal y la sutileza del rock progresivo coexistían de manera completamente natural. La canción que da título al álbum es uno de los cierres más poderosos de la historia del género: dieciséis minutos que construyen, destruyen y reconstruyen sin perder nunca la tensión narrativa.
2002–presente
Evolución, controversia y regreso a las raíces
Tras Blackwater Park, Opeth publicó la dupla de álbumes Deliverance (2002) y Damnation (2003): el primero, su trabajo más pesado y agresivo; el segundo, un disco enteramente acústico y atmosférico sin un solo gruñido. Juntos eran las dos caras de una misma moneda, una declaración de que la banda nunca se conformaría con una sola identidad.
Ghost Reveries (2005) y Watershed (2008) completaron su era de death metal progresivo con dos obras de enorme ambición. Luego vino el giro más polémico de su carrera: Heritage (2011) abandonó completamente el death metal para abrazar el rock progresivo de los años 70 —King Crimson, Genesis, Camel— sin concesiones. Muchos fans se sintieron traicionados; la crítica quedó dividida. Åkerfeldt no cedió. Pale Communion (2014), Sorceress (2016) e In Cauda Venenum (2019) consolidaron esta nueva dirección con una madurez creciente. Y en 2024, con The Last Will and Testament —un álbum conceptual sobre la lectura del testamento de un difunto—, los gruñidos volvieron después de dieciséis años de ausencia, sorprendiendo a propios y extraños y cerrando un ciclo completo.
Sonido y estilo
El sonido de Opeth en su etapa clásica es inconfundible: guitarras que pasan de riffs de death metal afinados en grave a arpegios acústicos delicados, secciones rítmicas complejas con influencias del jazz —especialmente evidentes en la batería de Martin Lopez durante sus años con la banda— y la voz de Åkerfeldt navegando entre el registro más oscuro del metal extremo y un canto melódico que recuerda a los grandes del rock progresivo de los 70. Sus canciones raramente duran menos de ocho minutos; algunas superan los veinte.
Opeth demostró que el metal más extremo y la música más hermosa no son opuestos —son los dos extremos de un mismo espectro que una banda valiente puede habitar al mismo tiempo.
Las influencias de Åkerfeldt son tan amplias como su música: cita a Black Sabbath y a Jethro Tull en la misma frase, escucha a blues y jazz de los años 60 junto a los primeros discos de death metal escandinavo. El resultado es un sonido que no pertenece a ninguna categoría convencional, lo que explica tanto su dificultad para ser clasificado como la fidelidad casi devota de su base de fans. Sus álbumes no son colecciones de canciones: son experiencias que exigen ser escuchadas de principio a fin, en el orden correcto, preferiblemente con auriculares y sin interrupciones.
Discografía
| Álbum | Año | Notas |
|---|---|---|
| Orchid | 1995 | Debut. Death metal progresivo con pasajes acústicos. Sentó las bases del sonido Opeth. |
| Morningrise | 1996 | Consolidación del estilo. Composiciones más largas y elaboradas. |
| My Arms, Your Hearse | 1998 | Primer álbum conceptual. Historia de amor y tragedia. |
| Still Life | 1999 | Concepto medieval de gran profundidad narrativa. Punto álgido de su primera era. |
| Blackwater Park | 2001 | Obra maestra. Producida con Steven Wilson. Uno de los discos de metal más influyentes de la historia. |
| Deliverance | 2002 | Su trabajo más pesado y agresivo. Cara oscura de un díptico. |
| Damnation | 2003 | Cara luminosa del díptico: rock progresivo acústico sin death metal. |
| Ghost Reveries | 2005 | Incorpora teclados. “Ghost of Perdition” y “Reverie/Harlequin Forest” como piezas centrales. Top 10 en Suecia. |
| Watershed | 2008 | Cierre de su era de death metal. Número 1 en Finlandia, Top 25 Billboard. |
| Heritage | 2011 | Giro radical hacia el rock progresivo de los 70. Sin death metal. Controversial y valiente. |
| Pale Communion | 2014 | Madurez prog-rock con influencias jazz y folk. |
| Sorceress | 2016 | Exploración oscura y experimental dentro del rock progresivo. |
| In Cauda Venenum | 2019 | Editado en sueco y en inglés simultáneamente. Alta ambición orquestal. |
| The Last Will and Testament | 2024 | Regreso de los gruñidos tras 16 años. Álbum conceptual. Vuelta a las raíces. |
Legado e influencia
Pocas bandas en la historia del metal pueden reclamar el tipo de influencia que Opeth ha ejercido sobre los músicos que vinieron después. No inventaron el death metal progresivo, pero sí lo llevaron a su forma más sofisticada y literariamente ambiciosa. Bandas como Enslaved, Alcest, Devin Townsend Project, Haken y docenas más reconocen abiertamente la deuda que tienen con el sonido que Åkerfeldt fue construyendo disco a disco desde mediados de los años 90.
La decisión de Åkerfeldt de abandonar el death metal en 2011 fue polémica, pero también fue una señal de la integridad artística que siempre ha definido a Opeth: nunca han hecho lo que los fans esperaban, sino lo que ellos mismos necesitaban hacer. Esa actitud —prioritizar la visión artística sobre la comodidad comercial— es en sí misma un modelo para cualquier banda que aspire a una carrera larga y relevante.
Con catorce álbumes de estudio en más de tres décadas, actuaciones en los festivales más importantes del mundo —Download, Wacken, Hellfest— y una base de fans que abarca desde los oyentes de death metal más extremo hasta los amantes del jazz y el prog-rock de los años 70, Opeth es una de esas raras bandas que trascienden su género de origen. Son, sin exageración, uno de los proyectos musicales más ambiciosos y consistentes que el metal ha producido jamás.
Por dónde empezar a escuchar
- The Drapery Falls
- Ghost of Perdition
- Deliverance
- Harvest
- Reverie/Harlequin Forest