Lo esencial de Ozzy Osbourne
- Como vocalista de Black Sabbath (1968–1979) fue coautor del heavy metal; en solitario se convirtió en el rostro y la voz más reconocibles del género
- Su debut en solitario, Blizzard of Ozz (1980), lanzó al mundo al guitarrista Randy Rhoads y contiene “Crazy Train” y “Mr. Crowley”, dos piedras angulares del metal
- No More Tears (1991), con Zakk Wylde a la guitarra, fue su mayor éxito comercial e incluye la balada “Mama, I’m Coming Home”
- En 1996 fundó junto a su esposa y mánager Sharon el festival itinerante Ozzfest, plataforma de lanzamiento de decenas de bandas de metal
- El reality show The Osbournes (2002–2005) lo transformó de leyenda del metal en icono global de la cultura pop
- Ofreció su último concierto el 5 de julio de 2025 en Birmingham y falleció diecisiete días después, el 22 de julio de 2025, a los 76 años, tras una larga lucha contra el Parkinson
Historia
John Michael “Ozzy” Osbourne nació el 3 de diciembre de 1948 en Aston, el mismo barrio obrero de Birmingham que vio nacer a Black Sabbath. Junto a Tony Iommi, Geezer Butler y Bill Ward inventó el heavy metal a finales de los años sesenta, pero su relación con la banda se volvió insostenible a causa de sus excesos. El 27 de abril de 1979 fue despedido de Sabbath. Lejos de terminar su carrera, aquel despido dio inicio a la segunda —y quizá más icónica— etapa de su vida.
1979–1982
Blizzard of Ozz y el meteoro llamado Randy Rhoads
Recuperado por Sharon Arden —quien más tarde sería su esposa y mánager de por vida—, Ozzy reclutó a un joven guitarrista californiano prácticamente desconocido: Randy Rhoads. El resultado fue Blizzard of Ozz, publicado el 12 de septiembre de 1980, un disco que redefinió lo que un guitarrista de metal podía hacer. “Crazy Train”, con su riff inmortal, y “Mr. Crowley”, con sus solos de inspiración clásica, convirtieron a Rhoads en una leyenda instantánea.
El segundo álbum, Diary of a Madman (1981), profundizó esa alquimia entre la voz inconfundible de Ozzy y el virtuosismo de Rhoads. La tragedia truncó la colaboración: el 19 de marzo de 1982, Randy Rhoads murió en un accidente de avioneta durante una gira, a los 25 años. Su influencia sobre generaciones enteras de guitarristas resultó, a pesar de su brevísima carrera, incalculable.
1983–2001
Zakk Wylde, No More Tears y la construcción de un imperio
Tras la muerte de Rhoads, Ozzy siguió reclutando talento excepcional: Jake E. Lee brilló en Bark at the Moon (1983) y The Ultimate Sin (1986). Pero fue la llegada en 1987 de un joven de Nueva Jersey, Zakk Wylde, la que definió el sonido de su etapa más comercial. Con Wylde grabó No Rest for the Wicked (1988) y, sobre todo, No More Tears (1991), su álbum más vendido, con la balada “Mama, I’m Coming Home” y el tema homónimo entre sus mayores éxitos.
En 1996, Sharon Osbourne concibió Ozzfest, un festival itinerante de metal que durante más de una década sirvió de trampolín a bandas como System of a Down, Slipknot, Disturbed y muchas más. Ozzy no solo era una leyenda: se había convertido en una institución que impulsaba a toda una generación del género.
Voz y estilo
La voz de Ozzy Osbourne es uno de los instrumentos más reconocibles de la historia del rock: un lamento nasal, agudo y cargado de melancolía que funciona como contrapeso perfecto a la pesadez de los riffs que lo acompañan. Nunca fue un vocalista técnico en el sentido operístico —no tenía el registro de un Dio ni la potencia de un Halford—, pero poseía algo más difícil de replicar: una personalidad vocal absoluta. Bastan dos compases para saber que quien canta es Ozzy. Esa cualidad, unida a un instinto melódico afiladísimo, hizo que sus canciones fueran a la vez pesadas y profundamente cantables.
Ozzy Osbourne no inventó el heavy metal él solo, pero le puso rostro, voz y leyenda. Durante medio siglo fue el símbolo viviente de todo un género.
Como director de orquesta de su propia carrera, el mayor talento de Ozzy fue rodearse de guitarristas extraordinarios y darles espacio para brillar. Rhoads, Jake E. Lee, Zakk Wylde y Gus G. definieron cada uno una era distinta de su sonido, mientras la voz de Ozzy proporcionaba el hilo conductor. Esa generosidad —rara en una estrella de su magnitud— explica por qué su discografía en solitario es también un catálogo de algunos de los mejores solos de guitarra que ha dado el metal.
Discografía en solitario
| Álbum | Año | Notas |
|---|---|---|
| Blizzard of Ozz | 1980 | Debut. “Crazy Train”, “Mr. Crowley”. Presentó a Randy Rhoads. |
| Diary of a Madman | 1981 | Segundo y último álbum con Rhoads. “Flying High Again”. |
| Bark at the Moon | 1983 | Primer álbum con Jake E. Lee tras la muerte de Rhoads. |
| The Ultimate Sin | 1986 | “Shot in the Dark”, uno de sus mayores éxitos en radio. |
| No Rest for the Wicked | 1988 | Debut de Zakk Wylde a la guitarra. |
| No More Tears | 1991 | Su álbum más vendido. “Mama, I’m Coming Home”, “No More Tears”. |
| Ozzmosis | 1995 | “Perry Mason”. Regreso de Geezer Butler al bajo. |
| Down to Earth | 2001 | Con Zakk Wylde. “Gets Me Through”. |
| Black Rain | 2007 | Primer álbum en la era post-Ozzfest. |
| Scream | 2010 | Con Gus G. a la guitarra. |
| Ordinary Man | 2020 | Producido por Andrew Watt. Colaboraciones con Elton John y Slash. |
| Patient Number 9 | 2022 | Álbum final. Grammy al Mejor Álbum de Rock. Con Jeff Beck y Tony Iommi. |
Legado e influencia
Cuando el 22 de julio de 2025 se anunció su fallecimiento, el mundo entero —no solo la comunidad del metal— reconoció la magnitud de la pérdida. Ozzy Osbourne fue, durante más de cincuenta años, el rostro más visible del heavy metal: el nexo entre la clase obrera de Birmingham que inventó el género y la audiencia global que lo convirtió en fenómeno cultural. Su carrera en solitario, iniciada tras el despido que muchos creyeron su final, terminó vendiendo más discos que buena parte de la obra de Black Sabbath.
En México y toda América Latina, Ozzy ocupa un lugar reverencial. “Crazy Train” es un himno generacional que suena por igual en estadios y en garajes donde se ensaya el primer riff, y su figura —el Príncipe de las Tinieblas— es sinónimo mismo de la palabra “metal” para millones de personas que quizá nunca escucharon un disco completo de Black Sabbath, pero que reconocen su voz al instante. Medio siglo después de morder aquel murciélago, Ozzy Osbourne sigue siendo, para incontables fans, sencillamente el mejor. La locomotora nunca se detiene.
Por dónde empezar a escuchar
- Crazy Train
- Mr. Crowley
- No More Tears
- Mama, I'm Coming Home
- Bark at the Moon
- Diary of a Madman