Lo esencial de Royal Republic
- Formados en 2007 en la Academia de Música de Malmö, Suecia, son cuatro músicos que convirtieron el rock and roll en una celebración de energía y actitud sin pretensiones
- Su sonido mezcla el garage rock más sucio con destellos de glam, disco y hard rock, en lo que ellos mismos llaman música “power-disco”
- Su debut We Are the Royal (2010) los lanzó con el sencillo “Tommy Gun”, que llegó al número uno en los charts de rock de MTV
- Save the Nation (2012) los consolidó en Europa: éxito en Alemania, giras con Die Toten Hosen y blink-182, y apariciones en festivales como Rock am Ring
- Con Club Majesty (2019) llevaron su propuesta hasta el extremo disco-funk, y con LoveCop (2024) demostraron que siguen tan irreverentes como siempre
- Cuatro amigos que entraron juntos a la academia y nunca cambiaron de formación: la misma alineación de día uno hasta hoy
Historia
Todo empezó en los pasillos de la Academia de Música de Malmö en 2007. Adam Grahn, Hannes Irengård, Jonas Almén y Per Andreasson —cuatro estudiantes con gustos en común y demasiada energía acumulada— decidieron que la música académica podía esperar. Lo que no podía esperar era el rock and roll. Formaron Royal Republic con una propuesta tan sencilla como efectiva: tocar con actitud, sonar enorme y pasársela bien mientras lo hacían.
Malmö, 2007–2012
De la academia al número uno en MTV
Tras años forjando su sonido en los escenarios suecos, la banda grabó su primer álbum en los Beach House Studios de Malmö junto al productor Anders Hallbäck. We Are the Royal salió en 2010 y tardó muy poco en hacer ruido: los tres primeros sencillos llegaron al número uno en la lista de “más solicitados” de Bandit Rock, la radio de rock más escuchada de Suecia. “Tommy Gun” fue todavía más lejos y se colocó en el número uno de los charts de rock de MTV, mientras “Full Steam Spacemachine” apareció en la banda sonora del videojuego F1 2011.
La banda no se conformó con el mercado escandinavo. Salieron de gira por Europa y comenzaron a construir una base de fans en Alemania, Francia y el Reino Unido, donde su mezcla de garage rock sucio y carisma descarado conectó de inmediato con públicos acostumbrados a exigir algo más que competencia técnica.
2012–2024
Conquistar Europa y reinventarse sin perder el hilo
Save the Nation (2012) fue el gran salto. Grabado en los legendarios Hansa Studios de Berlín —el mismo estudio donde David Bowie registró Heroes— y masterizado en Sterling Sound de Nueva York, el álbum alcanzó el puesto 24 en Suecia y el 14 en Alemania. Canciones como “Everybody Wants to Be an Astronaut” y “Addictive” demostraron que la banda podía escribir himnos capaces de llenar festivales. Y los festivales llegaron: Rock am Ring y Rock im Park en 2013, giras con Die Toten Hosen, blink-182 y Social Distortion.
Con Weekend Man (2016) y luego Club Majesty (2019) —su declaración de principios más explícita, con “Fireman & Dancer” y “Anna-Leigh” como singles de cabecera— Royal Republic empujó su propuesta hacia territorios cada vez más bailables y festivos sin perder un gramo de la actitud rock que los distinguía. El ciclo culminó en 2024 con LoveCop, producido de nuevo en Hansa Studios junto a Michael Ilbert, que confirmó a la banda como uno de los actos de rock más consistentes y fiables de Europa.
Sonido y estilo
Royal Republic son una banda de riffs. No de virtuosismo ostentatoso ni de capas infinitas de producción, sino de riffs que te atrapan al primer escucho y no te sueltan. La guitarra de Adam Grahn y Hannes Irengård dialoga constantemente: uno pone la suciedad, el otro pone el brillo. Jonas Almén sostiene el bajo con una firmeza de hierro y Per Andreasson golpea la batería como si cada canción fuera la última del setlist.
Lo que hace única a esta banda es cómo combinan influencias que en papel no deberían funcionar juntas. Hay garage rock de los Hives —sus compatriotas suecos— en la actitud y la velocidad. Hay glam rock en la teatralidad y el gusto por la pose. Hay disco en los ritmos de Club Majesty y LoveCop. Y hay, debajo de todo, una sólida arquitectura de hard rock que evita que todo ese cóctel suene superficial. Ellos mismos adoptaron la etiqueta “power-disco” para describir su música, y aunque suena como un oxímoron, en la práctica tiene todo el sentido.
Royal Republic demostraron que el rock and roll puede ser elegante, bailable y devastadoramente efectivo al mismo tiempo, sin necesitar pedir perdón por ninguna de las tres cosas.
Discografía
| Álbum | Año | Notas |
|---|---|---|
| We Are the Royal | 2010 | Debut. “Tommy Gun” #1 en MTV Rock. “Full Steam Spacemachine” en el videojuego F1 2011. |
| Save the Nation | 2012 | Grabado en Hansa Studios, Berlín. #14 en Alemania. “Everybody Wants to Be an Astronaut” y “Addictive”. |
| Weekend Man | 2016 | Tercer álbum de estudio. Evolución hacia un sonido más pulido y melódico. |
| Club Majesty | 2019 | Su propuesta disco-funk más explícita. “Fireman & Dancer” y “Anna-Leigh”. |
| LoveCop | 2024 | Producido en Hansa Studios. Continúan su fusión de rock con influencias dance y disco. |
Legado e influencia
En un panorama donde el rock europeo oscila entre el cinismo post-moderno y la nostalgia reverencial, Royal Republic han tomado siempre una tercera vía: la de la diversión inteligente. No imitan a nadie, no reniegan de sus influencias y no se toman tan en serio como para perder la capacidad de reírse de ellos mismos. Eso, en el rock del siglo XXI, es más difícil de conseguir de lo que parece.
Su influencia más directa se siente en la nueva generación de bandas de rock escandinavo que aprendieron de ellos que puedes ser accesible sin ser banal, que puedes tocar para festivales de 50,000 personas sin traicionar el espíritu de un local pequeño. Bandas como The Hives abrieron ese camino en los 90 y Royal Republic lo ensancharon a su manera propia durante la década de 2010.
Con LoveCop en 2024 y una gira europea que los llevó por Alemania, el Reino Unido, Polonia, Francia, Italia y Suecia, entre otros países, la banda demostró que su propuesta no solo resiste el paso del tiempo sino que lo disfruta. Royal Republic llevan casi dos décadas siendo exactamente lo que prometieron ser desde el primer día: una banda de rock que suena como una fiesta y se comporta como un cuarteto de caballeros. El mundo del rock necesita más de eso.
Por dónde empezar a escuchar
- Tommy Gun
- Everybody Wants to Be an Astronaut
- Fireman & Dancer
- Full Steam Spacemachine
- Addictive