Lo esencial de Slayer
- Formados en 1981 en Huntington Park, California, son uno de los “cuatro grandes” del thrash metal junto con Metallica, Megadeth y Anthrax
- Reign in Blood (1986), producido por Rick Rubin, es considerado el álbum de metal extremo más influyente de la historia y el punto cero del thrash en su forma más pura
- “Angel of Death” y “Raining Blood” —los dos temas que abren y cierran Reign in Blood— son himnos absolutos del metal y parte del canon de la música rock a nivel global
- La muerte del guitarrista y compositor Jeff Hanneman en 2013 marcó el fin de la alineación clásica y la cuenta regresiva hacia el retiro definitivo
- La banda anunció su disolución en 2019 tras una gira de despedida mundial de 147 conciertos, pero regresó a los escenarios en 2024
- Su influencia abarca el thrash, el death metal, el black metal, el grindcore y prácticamente cada subgénero del metal extremo surgido desde mediados de los 80
Historia
Huntington Park, California, 1981. Kerry King y Jeff Hanneman se conocieron en un ensayo y descubrieron de inmediato que compartían la misma obsesión: tocar más rápido, más pesado y más oscuro que cualquier otra banda en el mundo. Reclutaron al bajista y vocalista Tom Araya —de origen chileno, criado en Estados Unidos— y al baterista Dave Lombardo, un percusionista de técnica explosiva capaz de mantener el tempo a velocidades que hacían parecer lento cualquier cosa que hubiera venido antes. Slayer quedó conformado.
Huntington Park, 1981–1986
Del garaje al altar del metal extremo
Los primeros pasos de la banda llegaron a través de Metal Blade Records. Show No Mercy (1983) y Hell Awaits (1985) establecieron su propuesta: velocidad descontrolada, riffs que parecían atacar en lugar de sonar, y letras que exploraban el satanismo, la guerra y la violencia con una crudeza que incomodaba a críticos y provocaba devoción en los fanáticos del underground.
Todo cambió en 1986. Rick Rubin, que entonces dirigía Def Jam Records —un sello conocido por el hip-hop, no por el metal—, los fichó y los metió al estudio. El resultado fue Reign in Blood, un disco de veintinueve minutos que redefinió lo que el metal podía ser. No había un solo momento de respiro: diez canciones de velocidad implacable, la batería de Lombardo como un martillo neumático y dos guitarristas que tocaban al límite del caos sin perder jamás la precisión.
1988–2019
Del thrash puro al legado inamovible
South of Heaven (1988) y Seasons in the Abyss (1990) mostraron a una banda capaz de bajar el tempo sin perder intensidad, expandiendo su público sin traicionar su esencia. En los años 90, la banda transitó por cambios de batería —Lombardo salió y Paul Bostaph tomó su lugar— pero mantuvo su posición como la banda de metal más respetada y temida del planeta.
La tragedia llegó en 2011 cuando Jeff Hanneman contrajo una infección grave de tejidos necrotizantes vinculada a una picadura de araña. Aunque sobrevivió a la infección, su salud nunca se recuperó del todo. El 2 de mayo de 2013, Hanneman murió de insuficiencia hepática a los 49 años. Fue el golpe más duro de la historia de la banda. Gary Holt, guitarrista de Exodus, que ya había cubierto sus ausencias como músico de gira desde 2011, se convirtió en miembro permanente. Slayer siguió adelante, publicó Repentless en 2015 y anunció su gira de despedida en 2018. El último concierto de la gira Final World Tour tuvo lugar el 30 de noviembre de 2019. Después de 147 shows en cinco continentes, Slayer cerró el telón.
Sonido y estilo
El sonido de Slayer es el más reconocible —y el más radical— dentro del thrash metal. Donde Metallica encontraba melodía y Megadeth encontraba complejidad técnica, Slayer encontraba velocidad pura y un tipo particular de oscuridad que no dejaba espacio para la ambigüedad. Las guitarras de King y Hanneman construían riffs que no circulaban en torno a una nota sino que caían sobre el oyente en avalancha, con un uso masivo del tremolo picking y del divebomb que se convirtió en marca de la casa.
Slayer no hace metal oscuro porque sea una pose: lo hace porque sus canciones no pueden existir de otra forma. La velocidad y la brutalidad no son adornos, son la estructura misma.
La voz de Tom Araya es otro elemento irrepetible. No es el tipo de metal vocal que busca potencia operática ni el grito gutural del death metal; Araya canta con una claridad extraña para el género, lo que hace que sus letras sobre guerra, muerte, tortura y nihilismo lleguen con una precisión casi periodística. Y la batería de Dave Lombardo —especialmente en los álbumes de los 80— redefinió lo que un baterista de rock podía hacer: sus blast beats en “Criminally Insane” o “Angel of Death” son tan técnicamente exigentes hoy como cuando los grabó por primera vez.
Discografía
| Álbum | Año | Notas |
|---|---|---|
| Show No Mercy | 1983 | Debut. Metal Blade Records. Thrash crudo con influencias NWOBHM. |
| Hell Awaits | 1985 | Mayor oscuridad y complejidad. El puente hacia su obra maestra. |
| Reign in Blood | 1986 | El álbum más influyente del thrash metal. Producido por Rick Rubin. 29 minutos de velocidad implacable. |
| South of Heaven | 1988 | Tempo más lento, mayor melodía. Demuestra el alcance de la banda. |
| Seasons in the Abyss | 1990 | Equilibrio entre ferocidad y accesibilidad. “War Ensemble” es un himno. |
| Divine Intervention | 1994 | Primera entrega con Paul Bostaph en batería. Número 8 en Billboard. |
| Undisputed Attitude | 1996 | Covers de punk y hardcore. Homenaje a sus raíces. |
| Diabolus in Musica | 1998 | Experimento con elementos del nu-metal. Álbum polémico. |
| God Hates Us All | 2001 | Regreso a la agresividad. Salió el día del 11 de septiembre. Disco de oro. |
| Christ Illusion | 2006 | Regreso de Dave Lombardo. Grammy al mejor álbum de metal. |
| World Painted Blood | 2009 | Considerado el mejor de su última etapa. |
| Repentless | 2015 | Primer álbum sin Jeff Hanneman. Dedicado a su memoria. |
Legado e influencia
Pocas bandas en la historia del rock han ejercido una influencia tan directa y tan amplia sobre tantos géneros al mismo tiempo. Slayer no inspiró solo al thrash metal: fue la semilla del death metal americano (bandas como Cannibal Corpse y Death citan Reign in Blood como una revelación), del black metal noruego (Euronymous consideraba a Slayer una de las referencias fundacionales del género), del grindcore y del deathgrind. La forma en que King y Hanneman construían riffs a base de disonancia y velocidad, y la manera en que Lombardo articulaba el tempo sin sacrificar la brutalidad, se convirtieron en un manual de estilo que generaciones enteras de músicos copiaron, adaptaron y llevaron a extremos que los propios Slayer nunca imaginaron.
En México y América Latina, Slayer tiene una presencia mítica. Tocaron en el país en múltiples ocasiones y su influencia sobre el metal nacional es incalculable: desde las bandas de thrash del Valle de México hasta la escena de death metal de Monterrey, Reign in Blood es el disco que se cita una y otra vez como el catalizador. “Raining Blood” es posiblemente el riff de metal extremo más reconocido en el planeta, y “Angel of Death” sigue siendo, cuatro décadas después de su lanzamiento, el arranque de concierto más electrizante del género. Slayer no solo construyó su legado: construyó la arquitectura sobre la que el metal extremo del mundo entero sigue edificando.
Por dónde empezar a escuchar
- Raining Blood
- Angel of Death
- Seasons in the Abyss
- South of Heaven
- War Ensemble