Lo esencial de The Doors
- Formados en Los Ángeles en 1965 tras un encuentro fortuito entre Jim Morrison y Ray Manzarek en la playa de Santa Mónica, se convirtieron en uno de los cuartetos más influyentes del rock de los 60
- Su sonido era único e irrepetible: blues y jazz filtrados por la psicodelia, con el órgano eléctrico de Manzarek como columna vertebral y la voz oscura y teatral de Morrison como centro gravitacional
- “Light My Fire” (1967) llegó al número uno en Billboard y los catapultó a la fama mundial; fue escrita por el guitarrista Robby Krieger
- En apenas seis años grabaron seis álbumes con Morrison, desde el debut homónimo (1967) hasta L.A. Woman (1971), una obra maestra del blues rock
- Jim Morrison murió el 3 de julio de 1971 en París, a los 27 años, convirtiéndose en uno de los grandes mitos del rock
- Su legado es inconmensurable: influyeron en el punk, el post-punk, el grunge y en generaciones enteras de músicos que encontraron en Morrison el arquetipo del frontman moderno
Historia
The Doors nacieron de una conversación en la playa. Era julio de 1965, en Santa Mónica, California, cuando Jim Morrison y Ray Manzarek se reencontraron por casualidad: ambos habían estudiado en la Escuela de Teatro, Cine y Televisión de UCLA pero apenas se conocían. Morrison, que llevaba semanas viviendo en la playa y llenando cuadernos de poemas y letras de canciones, comenzó a recitar algunos versos a Manzarek. El teclista quedó fulminado. En ese instante nació la banda.
Los Ángeles, 1965–1967
La puerta se abre
Manzarek reclutó a John Densmore, baterista que conocía de clases de meditación trascendental, y poco después llegó Robby Krieger, guitarrista con influencias del flamenco, el blues y el jazz. El nombre vino del libro de Aldous Huxley Las puertas de la percepción, que a su vez retomaba un verso de William Blake: “Si las puertas de la percepción fueran purificadas, todo aparecería ante el hombre como es: infinito.” El nombre no podía ser más preciso para lo que la banda pretendía hacer.
Durante meses tocaron en el Whisky a Go Go de Sunset Strip, afinando un sonido que no tenía precedentes: blues oscuro y anfetamínico, improvisaciones jazzísticas, psicodelia y letras que bebían de la mitología griega, el surrealismo francés y los poetas malditos. En 1967 publicaron su álbum debut homónimo —producido por Paul Rothchild— que incluía “Break On Through (To the Other Side)”, “Soul Kitchen” y una versión de once minutos de “The End” que dejó a la industria sin palabras. “Light My Fire”, escrita en su mayoría por Krieger, llegó al número uno en el Billboard Hot 100 y los convirtió en estrellas de la noche a la mañana.
1967–1971
La cumbre y la caída
La carrera de The Doors fue una escalada vertiginosa marcada por la creatividad y la autodestrucción en paralelo. Strange Days (1967) llegó apenas cuatro meses después del debut y demostró que no era un fenómeno de un solo disco: “People Are Strange” y “Love Her Madly” confirmaron la capacidad de la banda para escribir canciones memorables en registros muy distintos. Waiting for the Sun (1968) trajo el único número uno de la banda en álbumes de estudio en EE. UU.
Pero Morrison se estaba convirtiendo en un problema tan grande como en un genio. Sus actuaciones eran impredecibles: podía hipnotizar a miles de personas o insultarlas; podía recitar poesía con una intensidad que paralizaba o simplemente desaparecer del escenario. En 1969, durante un concierto en Miami, fue arrestado por supuesta conducta obscena —los cargos nunca fueron probados concluyentemente, pero el juicio lo persiguió hasta el final—. La prensa lo perseguía. El alcohol lo consumía.
En 1970 llegó Morrison Hotel, un regreso crudo y visceral al blues de raíz, y en 1971 L.A. Woman —quizás su obra más redonda—, con “Riders on the Storm” como cierre perfecto: seis minutos de lluvia grabada, bajo eléctrico hipnótico y la voz de Morrison susurrando sobre la muerte y el destino. Fue el último álbum con Morrison como vocalista. En la primavera de 1971, Jim se fue a París con intención de alejarse de la música y dedicarse a la poesía. El 3 de julio de 1971, a los 27 años, murió en el baño de un apartamento del Marais. La causa oficial fue insuficiencia cardíaca; nunca se practicó autopsia.
Sonido y estilo
El sonido de The Doors no se parece al de ninguna otra banda de su época, y eso no es una metáfora: es una descripción literal. Mientras el rock de 1967 avanzaba hacia capas de guitarra, secciones de cuerdas y arreglos elaborados, The Doors apostaron por una economía radical: teclados, guitarra, batería, voz. Sin bajo. Sin adornos innecesarios. Esa desnudez estructural obligaba a cada instrumento a ocupar más espacio sonoro del habitual.
Ray Manzarek construía sobre el órgano Vox Continental un universo sonoro que iba del jazz al blues, de lo circense a lo amenazante. Robby Krieger aportaba una guitarra de influencias flamencas y del blues del delta —sinuosa, modal, con un vibrato y una articulación que huían del virtuosismo ostentoso—. John Densmore, formado en la escena jazzística, tocaba con una sensibilidad rítmica que iba mucho más allá de mantener el tiempo: sus variaciones dinámicas y sus referencias al jazz brasileño daban a cada canción una textura que el rock convencional no tenía.
The Doors demostraron que la oscuridad no necesita distorsión ni volumen: basta con el órgano correcto, la guitarra adecuada y una voz que hable directamente al inconsciente.
Y por encima de todo eso, Jim Morrison. Su voz de barítono —cálida en los registros medios, amenazante en los extremos— no era la voz de un cantante de rock convencional. Era la voz de alguien que había leído a Rimbaud, a Nietzsche y a William Blake, y que quería usar la música de la misma manera en que el chamán usa el tambor: para abrir una puerta hacia algo que está del otro lado. Morrison se veía a sí mismo como un poeta que había encontrado en el rock el escenario más amplio posible. Esa ambición —en ocasiones grandiosa, en otras genuinamente visionaria— es lo que hace que sus letras sigan resonando más de cinco décadas después.
Discografía
| Álbum | Año | Notas |
|---|---|---|
| The Doors | 1967 | Debut. “Break On Through”, “Light My Fire”, “The End”. Uno de los debuts más potentes del rock. |
| Strange Days | 1967 | Cuatro meses después del debut. “People Are Strange”, “Love Her Madly”. Oscuro y sofisticado. |
| Waiting for the Sun | 1968 | Único número uno en álbumes de estudio en EE. UU. “Hello, I Love You”. |
| The Soft Parade | 1969 | Producción más elaborada con cuerdas y metales. “Touch Me”. Controvertido entre los fans. |
| Morrison Hotel | 1970 | Regreso al blues crudo. “Roadhouse Blues”. Considerado uno de sus mejores discos. |
| L.A. Woman | 1971 | Obra maestra final con Morrison. “Riders on the Storm”, “Love Her Madly”. Clásico absoluto. |
| Other Voices | 1971 | Primer álbum sin Morrison. Grabado por el trío restante. Krieger y Manzarek asumen la voz. |
| Full Circle | 1972 | Segundo y último álbum del trío post-Morrison. La banda se disuelve poco después. |
| An American Prayer | 1978 | Spoken word de Morrison sobre músicas nuevas grabadas por los tres restantes. Obra póstuma. |
Legado e influencia
Cuando Jim Morrison murió, The Doors eran una banda en declive comercial. Cuando cumplieron diez años de su debut, eran un mito. Cuando cumplieron veinte, eran una influencia generacional. Hoy, casi seis décadas después de “Light My Fire”, son una de las bandas más escuchadas y citadas del rock en todas sus generaciones.
La influencia de The Doors se ramifica en todas las direcciones. El punk tomó su actitud confrontacional y su teatralidad. Iggy Pop reconoció abiertamente a Morrison como una de sus mayores influencias. Eddie Vedder, Bono y Jim Reid de The Jesus and Mary Chain han citado al cantante como un punto de referencia ineludible. Ian Curtis de Joy Division heredó la intensidad escénica y la oscuridad lírica. En México y en toda América Latina, The Doors fueron la puerta de entrada al rock en inglés para generaciones enteras de oyentes que encontraron en sus canciones algo que el rock comercial no podía ofrecer: hondura, peligro genuino y poesía sin concesiones.
El ingreso al Rock and Roll Hall of Fame en 1993 reconoció oficialmente lo que los fans ya sabían desde hacía décadas. La película de Oliver Stone de 1991 relanzó su catálogo hacia una nueva generación. Y cada año, cientos de miles de personas visitan la tumba de Jim Morrison en el cementerio Père-Lachaise de París, convirtiendo ese rincón de la ciudad en uno de los destinos de peregrinación más visitados por los amantes del rock en el mundo.
The Doors grabaron juntos durante seis años. Dejaron seis álbumes con Morrison, un puñado de canciones que forman parte del ADN del rock mundial y una pregunta que ninguna otra banda ha respondido del mismo modo: ¿qué pasa cuando abres las puertas de la percepción y miras lo que hay del otro lado?
Por dónde empezar a escuchar
- Light My Fire
- Riders on the Storm
- Break On Through (To the Other Side)
- People Are Strange
- The End