Lo esencial de Triptykon
- Formados en Zúrich en 2008 por Tom G. Warrior tras la disolución definitiva de Celtic Frost, siendo su tercera banda insigne después de Hellhammer y Celtic Frost
- El nombre —del griego “tríptico”— declara explícitamente que son el tercer capítulo de una historia de más de cuatro décadas de metal extremo suizo
- Su debut Eparistera Daimones (2010), cuyo título griego significa “a mi izquierda, los demonios”, fue recibido como uno de los discos de metal extremo más importantes de la década
- Su sonido es una continuación y radicalización de Monotheist (2006), el último álbum de Celtic Frost: black, doom y gothic metal fusionados en una oscuridad orquestal de peso monumental
- En 2019, realizaron en el festival Roadburn la première mundial de Requiem, una obra para banda y orquesta sinfónica —el Metropole Orkest— cuya idea había germinado durante más de treinta años
- En 2024 anunciaron su esperado cuarto álbum de estudio, firmando un nuevo acuerdo con Century Media Records, con lanzamiento previsto para 2025
Historia
La historia de Triptykon no puede entenderse sin sus dos predecesores. En 1982, en las afueras de Zúrich, Thomas Gabriel Fischer —ya conocido como Tom G. Warrior— fundó Hellhammer, una de las bandas más primarias, violentas y, en retrospectiva, fundacionales de todo el metal extremo. Hellhammer duró apenas dos años, pero en ese tiempo estableció los cimientos del black metal y el death metal antes de que esos géneros tuvieran siquiera nombre. De sus cenizas nació Celtic Frost en 1984, una banda de vanguardia que durante dos décadas —con un regreso en 2001 y el monumental Monotheist en 2006— expandió los límites del metal hacia territorios de oscuridad sinfónica, art rock y doom que nadie había explorado antes.
Zúrich, 2008
Del colapso de Celtic Frost al nacimiento del tríptico
En abril de 2008, Tom G. Warrior anunció su salida de Celtic Frost citando “la erosión irresoluble de la base personal necesaria para colaborar dentro de una banda tan única, volátil y ambiciosa”. Celtic Frost no sobreviviría a su partida. Pero Warrior no tardó en revelar que ya tenía planes: junto al guitarrista V. Santura —que había sido el guitarrista en vivo de Celtic Frost durante la gira de Monotheist— y la sección rítmica original formada por el baterista Reed St. Mark y la bajista Vanja Slajh, fundó Triptykon ese mismo mayo de 2008.
El nombre no era casual. “Triptykon” viene del griego para “tríptico” —una obra de arte en tres paneles— y declaraba abiertamente que esta era la tercera entrega de la obra de una vida. Hellhammer, Celtic Frost, Triptykon: tres paneles de un mismo cuadro oscuro que llevaba más de cuatro décadas en construcción.
2010–presente
Dos décadas de oscuridad sin compromisos
El debut Eparistera Daimones —“a mi izquierda, los demonios” en griego, tomado del ritual ocultista Liber XXV: The Star Ruby de Aleister Crowley— llegó en marzo de 2010 grabado en el estudio propio de V. Santura en Baviera, Alemania. La crítica especializada lo recibió como una obra magna: denso, oscuro, monolítico. Melana Chasmata (“abismos oscuros”) siguió en 2014, confirmando que Triptykon no eran un proyecto temporal sino la voz definitiva de su creador.
El punto más ambicioso llegó en 2019, cuando en el festival Roadburn de Tilburg, Países Bajos, Triptykon interpretó por primera vez en su totalidad Requiem, una obra para banda y orquesta sinfónica que llevaba más de treinta años gestándose. La primera parte, Rex Irae, había aparecido originalmente en el último álbum de Celtic Frost, Monotheist (2006). La tercera parte, Winter, también. Pero la segunda parte, Grave Eternal, era nueva y jamás había sonado en público. El Metropole Orkest, la orquesta de jazz y pop más grande de los Países Bajos, se sumó a la banda en lo que sería una noche histórica. La grabación de esa actuación se publicó en 2020 como álbum oficial.
Sonido y estilo
Triptykon no es una banda que busque agradar. Su sonido opera desde la convicción de que la oscuridad más extrema tiene su propia belleza, su propia gramática y su propia dignidad. Tom G. Warrior lleva más de cuarenta años explorando ese territorio y Triptykon es su exploración más madura y más libre: ya no necesita demostrar nada ni competir con nadie.
Triptykon no hace metal pesado: construye arquitecturas de oscuridad. Cada riff es un muro, cada canción es una catedral en ruinas que lleva décadas en pie y seguirá en pie décadas más.
Las guitarras de Tom G. Warrior y V. Santura son el eje central del sonido: riffs lentos y ciclópeos que avanzan con la inevitabilidad de una corriente de lava, elaborados con la precisión de artesanos que conocen su oficio desde los años ochenta. El tempo es deliberadamente lento en los momentos más doom, pero la banda no tiene miedo de acelerar hacia territorios de black metal cuando la composición lo exige. La voz de Warrior —rasposa, gutural, pero con una claridad lírica que la distingue de los vocales más extremos— lleva letras que transitan entre el esoterismo oscuro, la exploración existencial y la rabia artística.
Lo que distingue a Triptykon de otras bandas del metal extremo es la profundidad compositiva. No se conforman con acumular riffs pesados: construyen canciones que respiran, que tienen arcos narrativos, que saben cuándo incorporar momentos de quietud sepulcral antes de la siguiente detonación. El uso de texturas orquestales y el oído para la dinámica —heredado de la era más ambiciosa de Celtic Frost— hace que cada álbum de Triptykon funcione como una obra cohesionada, no como una colección de temas.
Discografía
| Álbum | Año | Notas |
|---|---|---|
| Eparistera Daimones | 2010 | Debut. “A mi izquierda, los demonios” en griego. Grabado en Bavaria con V. Santura. Aclamado por la crítica especializada. Incluye “Goetia”, “In Shrouds Decayed” y “Abyss Within My Soul”. |
| Shatter (EP) | 2010 | EP lanzado el mismo año del debut. Material complementario. |
| Melana Chasmata | 2014 | “Abismos oscuros”. Segundo álbum de estudio. Expande la paleta sonora con texturas post-punk en piezas como “Aurorae”. Incluye “Tree of Suffocating Souls”. |
| Requiem (Live at Roadburn 2019) | 2020 | Obra sinfónica para banda y orquesta (Metropole Orkest). Primera interpretación completa del Requiem que Tom G. Warrior había iniciado con Celtic Frost. Histórico. |
Legado e influencia
Triptykon ocupa un lugar singular en el metal extremo contemporáneo porque su influencia no viene solo de lo que hacen sino de lo que representan: la continuidad de una de las trayectorias artísticas más coherentes y radicales de la historia del género. Tom G. Warrior lleva más de cuarenta años negándose a ceder, y Triptykon es la prueba más reciente —y más madura— de esa negativa.
El concierto del Requiem en Roadburn 2019 fue, para muchos asistentes y para la comunidad del metal en general, uno de los momentos más importantes de la última década en directo: la culminación de una idea que llevaba más de treinta años esperando su forma definitiva, realizada con la orquesta completa, en un festival que tiene precisamente esa misión —hacer posible lo que en ningún otro contexto existiría.
Con su cuarto álbum de estudio en preparación desde 2024 y firmado con Century Media Records bajo su propio sello Prowling Death Records, Triptykon entra en su segunda década de existencia sin señales de haberse suavizado. Tom G. Warrior sigue en Zúrich, sigue trabajando con V. Santura, y sigue explorando el mismo territorio oscuro que descubrió con quince años en las afueras de la ciudad. La geografía mental no ha cambiado. Solo la maestría con la que se navega.
Triptykon no es una banda de culto que espera que la descubras. Es una institución del metal extremo que simplemente existe, sólida como la piedra, indiferente a las modas y fiel a una visión artística que lleva décadas demostrando su coherencia. Si buscas el heavy metal en su forma más densa, más oscura y más elaborada, aquí empieza y aquí termina la búsqueda.
Por dónde empezar a escuchar
- Goetia
- Tree of Suffocating Souls
- Aurorae
- In Shrouds Decayed