Lo esencial de Twisted Sister
- Formados en 1972 en Nueva Jersey y forjados en el circuito de bares de Long Island durante más de una década antes de lograr el éxito masivo
- Su alineación clásica —Dee Snider, Jay Jay French, Eddie Ojeda, Mark Mendoza y A. J. Pero— grabó cuatro álbumes entre 1982 y 1985 que definieron el glam metal de los 80
- Stay Hungry (1984) es su obra cumbre: platino triple en EE. UU., impulsado por dos de los videos más icónicos de la historia de MTV
- En 1985, Dee Snider plantó cara ante el Senado de EE. UU. en las audiencias del PMRC y se convirtió en el defensor más elocuente de la libertad artística en el rock
- La banda se disolvió en 1988, se reunió en 2001 tras el 11-S y tocó su último concierto en 2016, tras la muerte del baterista A. J. Pero
- Su legado trasciende el maquillaje y el spandex: “We’re Not Gonna Take It” es uno de los himnos de rebeldía más reconocibles de la cultura popular del siglo XX
Historia
Pocas bandas en la historia del rock pueden presumir de haber pasado casi una década en el anonimato absoluto antes de conquistar el mundo. Twisted Sister no fue un fenómeno de la noche a la mañana: fue el resultado de miles de conciertos sudorosos en bares y antros de Nueva York y Nueva Jersey, de rechazos de sellos discográficos a granel, y de una obstinación feroz que al final resultó ser su mayor activo.
Todo comenzó en diciembre de 1972 en Ho-Ho-Kus, Nueva Jersey, cuando el guitarrista Jay Jay French formó un grupo llamado Silver Star. En febrero de 1973, el nombre cambió a Twisted Sister. Durante los años siguientes, la banda experimentó una rotación constante de músicos hasta que en 1975 ingresó el vocalista Dee Snider —nacido el 15 de marzo de 1955— y la química empezó a cuajar. Con la llegada del bajista Mark “The Animal” Mendoza y el baterista A. J. Pero a principios de los 80, la alineación clásica quedó completa: French y Eddie “Fingers” Ojeda en guitarras, Mendoza en bajo, Pero en batería y Snider al frente.
Long Island, 1973–1981
Una década en las trincheras
Durante sus primeros diez años de existencia, Twisted Sister construyó su reputación concierto a concierto en el circuito de bares de Nueva York, llegando a tocar hasta cinco noches a la semana. La banda desarrolló un espectáculo teatral y confrontacional —con maquillaje exagerado, vestuario andrógino y provocaciones al público— que bebía de Alice Cooper, los New York Dolls y la escena de glam rock británico, pero con la potencia y actitud del heavy metal que estaba surgiendo en Inglaterra.
Decenas de sellos discográficos los rechazaron. La respuesta mayoritaria era que el look era demasiado escandaloso y la música demasiado ruidosa para ser comercialmente viable. Twisted Sister no cambió nada. Siguió tocando, perfeccionando su directo y acumulando una base de fans leales que los seguía a cualquier sala. Esa disciplina, forjada en la adversidad, sería la clave de todo lo que vino después.
Fue la discográfica británica Secret Records la que finalmente les dio su oportunidad. En 1982 publicaron Under the Blade, su álbum debut, producido por Pete Way de UFO. El disco estableció su sonido: heavy metal con gancho, guitarras afiladas y la voz abrasiva de Snider. No fue un éxito masivo de inmediato, pero les abrió las puertas del mercado europeo y demostró que tenían material sólido.
1983–1985
Stay Hungry: el momento que lo cambió todo
En 1983, ya bajo el sello Atlantic Records en EE. UU., Twisted Sister publicó You Can’t Stop Rock ‘n’ Roll, que les ganó más reconocimiento y los colocó en el radar del metal internacional. Pero el verdadero terremoto llegó el 10 de mayo de 1984 con Stay Hungry.
Producido por Tom Werman, el álbum contenía dos canciones que cambiarían la historia de la banda —y del rock de los 80— para siempre: “We’re Not Gonna Take It” y “I Wanna Rock”. Ambos temas fueron acompañados por videos musicales que MTV transmitió de forma masiva: mini-películas cómicas y exageradas que enfrentaban a la banda contra figuras de autoridad —padres caricaturescos, profesores tiránicos— con un humor que conectó de inmediato con millones de adolescentes hartos de que los adultos les dijeran qué hacer.
Stay Hungry alcanzó el platino triple en Estados Unidos. “We’re Not Gonna Take It” llegó al número 21 del Billboard Hot 100 —su único sencillo en el Top 40— y se convirtió en uno de los himnos de rebeldía más reconocibles de la cultura pop del siglo XX. La banda que había sido rechazada por todos los sellos durante una década llenaba ahora el Madison Square Garden.
Sonido y estilo
El sonido de Twisted Sister es una destilación de energías en apariencia contradictorias: la potencia y la agresividad del heavy metal clásico —Iron Maiden, Judas Priest, la Nueva Ola del Heavy Metal Británico— combinadas con la teatralidad y el gancho melódico del glam rock de los 70. Dee Snider rechazó siempre la etiqueta de “glam metal”, argumentando que sus personajes no eran glamorosos sino ridículos y amenazantes a partes iguales. “No somos glam, somos horrorosos”, llegó a decir.
El núcleo del sonido Twisted Sister son los riffs de guitarra de Jay Jay French y Eddie Ojeda —directos, pesados y con ganchos irresistibles— y la voz de Snider: una mezcla de grito gutural y melodía pop que sabía exactamente cuándo empujar y cuándo apretar. La sección rítmica de Mendoza y Pero era sólida como un bloque de cemento. No había excesos progresivos ni solos de diez minutos: todo al servicio de la canción, todo al servicio del gancho.
Twisted Sister demostró que el maquillaje y el metal no eran contradictorios: eran la combinación perfecta para una banda que quería que la escucharan desde el fondo del estadio y la vieran desde la última fila.
Discografía
| Álbum | Año | Notas |
|---|---|---|
| Under the Blade | 1982 | Debut en el sello Secret Records. Producido por Pete Way de UFO. Establece el sonido de la banda. |
| You Can’t Stop Rock ‘n’ Roll | 1983 | Mayor distribución con Atlantic Records en EE. UU. Consolida su base de fans. |
| Stay Hungry | 1984 | Su obra cumbre. Platino triple en EE. UU. “We’re Not Gonna Take It” e “I Wanna Rock”. |
| Come Out and Play | 1985 | Continuación de Stay Hungry. Producido por Dieter Dierks. Menor impacto comercial. |
| Love Is for Suckers | 1987 | Último álbum de estudio de la era original. Publicado tras la salida temporal de Snider. |
| Still Hungry | 2004 | Re-grabación de Stay Hungry durante la reunión. Producción actualizada. |
| A Twisted Christmas | 2006 | Álbum navideño de versiones en clave de hard rock. |
Legado e influencia
La historia de Twisted Sister trasciende los discos de platino y los conciertos masivos. En septiembre de 1985, mientras la banda seguía en la cima de su popularidad, el Senado de Estados Unidos convocó audiencias a instancias del PMRC —Parents Music Resource Center, liderado entre otras por Tipper Gore— para debatir la imposición de etiquetas de contenido explícito en los discos de rock y metal. “We’re Not Gonna Take It” figuraba en la infame lista de las “Filthy Fifteen”, las canciones más ofensivas según el comité.
Dee Snider compareció ante el Senado el 19 de septiembre de 1985 en jeans y cazadora tejana, sin maquillaje, y entregó una declaración preparada y articulada que desbarató punto por punto las acusaciones del PMRC. Señaló que la letra de “We’re Not Gonna Take It” no contenía ninguna referencia a la violencia —los elementos visuales violentos eran una parodia que Snider había añadido a los videos un año después de escribir la canción— y confrontó directamente las lecturas sesgadas de sus letras. Ese día, el hombre que el PMRC había elegido por considerarlo el arquetipo del músico de metal irresponsable resultó ser el testimonio más preparado y más demoledor de toda la audiencia.
El baterista A. J. Pero murió el 20 de marzo de 2015 de un ataque masivo al corazón, mientras estaba de gira con su proyecto paralelo Adrenaline Mob. Tenía 55 años. Twisted Sister dio sus últimos conciertos en 2016 como despedida oficial, cerrando un ciclo que había comenzado más de cuatro décadas antes en un bar de New Jersey.
“We’re Not Gonna Take It” sigue siendo una de las canciones más utilizadas en la cultura popular anglosajona para expresar rechazo y desobediencia: aparece en películas, series, campañas políticas y eventos deportivos con una regularidad que confirma que algunos himnos no envejecen. La banda que tardó diez años en conseguir un contrato y que fue colocada en la lista negra del Senado de EE. UU. terminó escribiendo una de las canciones más reconocibles del siglo XX. Eso, también, es justicia poética.
Por dónde empezar a escuchar
- We're Not Gonna Take It
- I Wanna Rock
- Under the Blade
- The Price